No hay parques y amenazan zonas verdes


Crecimiento desordenado de la comuna 2, en Popayán
Por: Felipe Solarte Nates y Leidy Capote López
A doña Gloria Lucía Cortés Ramírez se le iluminan los ojos cafés y se extiende su sonrisa al recordar su niñez, a mediados de los años 60, entre abundantes árboles, guaduales, pájaros y la quebrada El Garrochal, que en su curso por el barrio San Ignacio, de Popayán, desemboca en la quebrada Quitacalzón, en ese entonces, con abundantes aguas cristalinas, que les servían para beber, cocinar, lavar ropa, donde junto a sus hermanos y vecinos jugaban, aprendieron a nadar y pescaban para reforzar su alimentación.
Actualmente, Gloria y su hermana María Mercedes hacen parte de una organización defensora de los derechos humanos, llamada Asociación de Mujeres Astromelias, la cual fue creada por Mercedes Cortés, con el objetivo de concientizar sobre la conservación de las quebradas Garrochal y Quitacalzón.

“Según nos contaba, mi papá llegó desplazado de la violencia de los años 50, a trabajar en un cultivo del papá de los Valencia”, cuenta Gloría Lucía Cortes Ramírez, docente de sociales en el colegio Comercial del Norte.
“Cuando el doctor Guasca, decidió lotear la parte de su herencia, le ofreció a mi papá una parcelita donde cultivó café, plátano, yuca, aguacate, frutales, mi mamá sembraba flores y plantas medicinales, teníamos gallinas, marranos y una vaquita. Alrededor todo era bosque, éramos campesinos al borde de la ciudad y vivimos una niñez muy feliz, hasta los años 70 e inicios de los 80.
No había calles, solo caminitos, con los años esto se pobló, primero a los lados de la Panamericana, donde los lotes valían más, y después fueron construyendo sus casas mi hermana Marta Mercedes, fundadora de Astromelias, mis otros hermanos, algunos parientes y vecinos a los que mi papá les vendió después”.
A Álvaro Pio Valencia le decían “Guasca”, porque cuando decidió vender casi regalada la parte de su herencia, andaba con una guasca amarrada a unas estaquitas para dividir los lotes, que, en el caso del papá de Gloria Lucía, le pagó con trabajo, debido a que no tenía dinero.
Para esos tiempos se guardaba un buen espacio verde a las orillas de las quebradas, lo que dejó de ser así cuando otras personas vendieron, sobre todo, después del terremoto de 1983, cuando varias familias ocuparon terrenos vecinos y se formó el asentamiento la Nueva Integración, en un espacio que era conocido como La Manga. Se comenzaron a cortar árboles, construyeron a orillas de las quebradas, rellenaron humedales con escombros y botaban basuras.

Tiempo después se formó el barrio Santiago de Cali, más tarde La Arboleda, el Dorado, construyeron por donde pasaba el tren y la estación, recuerda Gloria Lucía.
Es el testimonio de una habitante de Popayán sobre el crecimiento desordenado de la ciudad, en este caso, al noroccidente en la comuna 2, donde no hay parques, la quebrada Quitacalzón y sus afluentes son amenazadas por construcciones a sus orillas, la tala de árboles y las zonas verdes a orillas de las quebradas se reducen cada vez más a causa de la construcción de nuevas viviendas, sin que exista un control efectivo.
La Secretaría de Planeación Municipal, la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC) y las curadurías urbanas que, en últimas otorgan los permisos de construcción en una ciudad sin clara delimitación de las áreas urbana y rural, ni definición del uso de suelos, pues hace 21 años no actualizan el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), pese a que, por ley, mínimo deben hacerlo cada 9 años y los anteriores alcaldes: Francisco Fuentes y Cesar Cristian Gómez, intentaron hacerlo, el actual Juan Carlos López, dejó adelantados los estudios y tramites en un 90%, faltando los estudios de gestión y riesgo ambiental que corresponden a la CRC.


Cabe mencionar que la comuna 2 es una de las más pobladas al noroccidente de la ciudad de Popayán, con aproximadamente 350.000 habitantes de los cuales 65.000 están en el sector rural.
El barrio San Ignacio, tiene sus calles sin pavimentar, sin redes de acueducto y alcantarillado, limita con Bello Horizonte, El Placer y El Uvo, los barrios más antiguos y poblados del sector.
En el caso del barrio Bello Horizonte cuentan con galería, estación de policía, centro de salud y moderno hospital recientemente construido y ubicado al occidente de la vía panamericana o carrera novena, una de las dos únicas vías, que junto a la variante, atraviesan de sur a norte la ciudad de Popayán, cada vez más congestionada por automotores, motocicletas, y sin reemplazar la escasa flota de busetas de servicio público, que tosiendo denso humo negro, aún recorren algunas rutas, ahogando a los transeúntes y ciclista de la “ciudad blanca”.
Saltando en sus memorias, Gloria Lucía, recuerda que su hermana María Mercedes Cortes, la líder fundadora del proceso, en una rustica habitación de madera, en la carrera 12 con calle 60ª-20 Norte, del barrio San Ignacio, hace 16 años creó la organización eco-feminista-pacifista: Astromelias.
Al hablar vía celular con María Mercedes, quien por motivos de salud viajó a Bogotá, contó que, la organización está conformada por 12 mujeres que dedican parte de su tiempo a reivindicar sus derechos y relacionarse con la tierra desde la visión femenina, organizando escuelas ambientales para niños desde los siete años de edad, a los que enseñan a sembrar y cuidar los árboles y plantas, no arrojar basuras y, además, haciendo procuraduría en el manejo de los recursos naturales.

Así mismo, impulsan tareas de recuperación ambiental alrededor de las quebradas El Garrochal, también llamada Pambaso Bajo, en los mapas y documentos de la Alcaldía, y Quitacalzón, la más afectada por la deforestación, al cortar árboles para construcción de casas en material desechable e incremento de la contaminación, sobre todo, después del terremoto de 1983, al llegar los asentamientos subnormales y la construcción de nuevos barrios, algunos haciendo sus viviendas casi encima del río, o a uno, dos, cinco metros de las orillas.

“En 2019, con la colaboración de la ingeniera Olga Ordóñez, de gestión ambiental del acueducto, iniciamos un proyecto que nos permitió conocer la gran problemática de la quebrada Quitacalzón que se nos convirtió en una cloaca.
Es lamentable ver como en pocos años, la quebrada perdió su riqueza de flora, fauna y belleza exuberante convirtiéndose en un foco de mucha contaminación. Uno de los sueños es hacer recuperación de la quebrada y convertirla en un pulmón verde de la comuna dos, sin sitios verdes y barrios como Bello Horizonte, donde no hay un parque donde la gente se pueda sentar bajo un árbol”, indicó Gloria Lucía.
Es de resaltar que, el año pasado se hizo intervención y limpieza de la quebrada Quitacalzón por parte de la alcaldía desde la galería de Bello Horizonte hasta un kilómetro abajo, extrayéndose muchos residuos, que son arrojados por los mismos habitantes y vecinos del sector.
No hay duda que resulta importante educar a la comunidad para que no sigan contaminando y afectando el entorno. A principios de este año, la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC), socializó los Foraches, un plan de reordenamiento de la cuenca hídrica, para determinar qué tratamiento se debe realizar.

“Algunas personas quieren que canalicen la quebrada Quitacalzón, pero ellos dicen, que, por ser de mucho arrastre de materiales, sobre todo en los inviernos fuertes, no es recomendable. Sabemos que esto requiere de inversión y un gran proyecto en el que estamos trabajando”, mencionó Gloria.


La organización Astromelias, también promueve la siembra de árboles nativos, plantas ornamentales, reciclaje de papel, plástico y desechos orgánicos para producir abono usado en los cultivos de huertas caseras. Además, adelantan jornadas de educación ambiental en las escuelas primarias, colegios de secundaria y habitantes del sector.



