No hay dinero que alcance para pagar el servicio de luz eléctrica


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No hay dinero que alcance para pagar el servicio de luz eléctrica

Érase una vez en el siglo anterior, cuando nuestros antepasados no se preocupaban por pagar las facturas que llegaban cada mes para cancelar el servicio de energía eléctrica. Según cuentan los abuelos y tatarabuelos, en aquel entonces se alumbraban con la luz de velas de cebo, con mecheros hechos de pepas de higuerilla, mecheros con pabilos empapados de petróleo, achomos o teas, y los más pudientes con lámparas “Coleman” que se alimentaban con gasolina blanca. Luego llegaron las plantas eléctricas con capacidad para varios bombillos que surtían varios focos, y por último, la llegada del fluido que era transportado por gruesos cables desde las hidroeléctricas, estableciendo horarios para este servicio, sin importar el adagio popular. “El que ha de morir en oscuras, aunque ande vendiendo velas”, y sin importar la calefacción que se realizaba al lado de la hornilla de leña.
Hoy en día, las tarifas de energía en nuestro departamento de Cauca se ven afectadas por altos costos energéticos, lo que ha provocado grandes marchas y protestas en las cabeceras de varios municipios caucanos. Según afirman los entendidos en la materia, nos enfrentamos a un complejo panorama energético e hídrico desafiante, debido a los altos costos de la electricidad y del gas natural, y la escasez del recurso en algunas regiones, que juegan en contra de las tarifas de energía.
A esto se le suma un incremento en los precios de la gasolina, situación impulsada por una combinación de factores regulatorios, de mercado y de políticas, que generan un impacto significativo en la economía de todos los que habitamos en Colombia. Además, las medidas de racionamiento de agua y la posibilidad de racionamiento en el servicio eléctrico añaden incertidumbre y zozobra a la población. En este momento, nos hemos centrado en la aprobación o hundimiento de las reformas que propone el gobierno nacional, descuidando de plano este factor que atrae un serio problema debido a los fenómenos climáticos que estamos afrontando. Nuestros líderes políticos únicamente se dedican a cruzarse en discusiones y compitiendo a ver quién llena más las plazas públicas con manifestantes de sus complacientes seguidores, dejando atrás y sin darse cuenta de los factores regulatorios relacionados con las metodologías tarifarias que duran más de los cinco años reglamentarios sin ser actualizadas, como también las barreras en los procesos regulados de compra y venta de energía para atender la demanda regulada, afectando la disponibilidad y liquidez del mercado energético. Además, no se ha tenido en cuenta que en varios factores de mercado, la volatilidad y aumento de los precios de la energía en bolsa causados por fenómenos climáticos extremos como El Niño, reducen el aporte hídrico y aumentan la demanda eléctrica, junto con la escasez de recursos fósiles como el gas natural, afirman Álvaro Josué Yáñez y Carlos Rodríguez Azuero.
A esto se suman las señales de política pública, como el reciente aumento del precio de la gasolina para contrarrestar déficits fiscales y las restricciones en la exploración y explotación de hidrocarburos, sembrando incertidumbre en el abastecimiento y contribuyendo a la percepción de escasez, lo que repercute en el alza de precios. Para contrarrestar esta situación, nuestros legisladores han implementado diversas medidas regulatorias, como el pacto por la justicia tarifaria, establecida en el 2022, modificando el indicador utilizado para actualizar el precio de las tarifas de energía eléctrica, optando por el más favorable, con la finalidad de controlar la inflación en el servicio. Sin embargo, otras medidas incluyen la flexibilización transitoria de las reglas de los procesos centralizados de compras de energía para promover precios más eficientes, la promoción del aumento del suministro eléctrico mediante la fijación de una cantidad mínima de energía térmica programada diariamente y la disminución de las exportaciones de energía.
Solo me sobra decir que, en nuestro Cauca, existe un abuso en el cobro desmesurado del servicio de energía hasta el punto de triplicarse el cobro en las facturas, pues “si se paga no se da alimento en su hogar”.
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