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Domingo, 11 de octubre de 2026

No el 039 sino el 439, se la llevó.

phanor teran proclama

phanor teran proclamaPhánor Terán, desde Tunía, patrimonio cultural de Piendamó

Mayo 29, 2013

Los marxistas decían que el gobierno no es más que la Junta Directiva del capital.

Con sobrada razón. De la misma manera que el Manifiesto Comunista redactado por Marx y su parche de Engels, patéticamente describía que las fronteras nacionales o las expresiones culturales locales con el advenimiento del local no eran y no son más que tarjetas postales turísticas.

Aquello que se reúnen los ministros, los jefes de superinstitutos y demás para pensar en bien de la patria, el bien común, la justicia es un cuento chino y chimbo de cartilla cívica con el cual educan a nuestros hijos para que aprendan juiciosa y debidamente, ya no con látigo sino con fotocopia, la ignorancia crasa y la ceguera congénita sobre la realidad y la vida social humana de los locombianos.

Debe ser por ello, o para ello, que nuestros pelados, los de arroba g,hot, o yahoo mail y www sexo, a fin de no complicarse la existencia se traban y se envolatan con cuanta basura y ruido tienen a bien.

No se necesita leerse el catecismo comunista para acabar de entender que en los municipios lo que llaman gobierno de la alcaldía, con sus secres y asesores unidos, no es más que la junta principal y de cabecera de los contratistas y los raspachines y repeladores de la olla del presupuesto municipal y que como corresponsales del gobierno nacional no son más que los despachadores y guardagujas de las encomiendas del supremo capital, sobre todo, los de la marmaja grande.

El 6 mayo de este año, del Ministerio de Minas, con el número 439, emanaron un decreto por el cual, y con carácter de última palabra, para comunicarnos que el subsuelo es de incumbencia única y exclusiva del gobierno chibcha, bogotano o centralista que llaman y que en consonancia de ahora en adelante los municipios a lo sumo tendrán derecho a recoger los escombros y a disponer de la basura que deje la voracidad desenfrenada y aparatosa sobre los tesoros ocultos de la Naturaleza.

Y todavía siguen los cantos de sirena sobre nuestra afamada y remendada constitución del 91. ¡Puaf!