
Por Fernando Dorado G. – Popayán, 1° de septiembre de 2013
Leyendo el acuerdo entre Progresistas, Partido Verde y Compromiso Ciudadano, se puede concluir que Antonio Navarro y algunos dirigentes progresistas como Gloria Flórez y Luis Carlos Avellaneda se integran a la Unidad Nacional de Santos utilizando la puerta trasera que les han facilitado los “verdes”.
En ninguna parte de ese acuerdo se cuestiona la política de colaboración con el régimen neoliberal encabezado por Juan Manuel Santos que hoy enfrenta una rebelión campesina y popular contra su política de entrega de nuestras riquezas al capital imperial.
Así mismo, la adhesión de los parlamentarios progresistas disidentes del Polo, que necesitan con urgencia de un aval para poder ser candidatos, sólo significa que han terminado quitándose la careta de izquierda y definitivamente se suman al régimen neoliberal vigente.
En el acuerdo se entrega el principal capital político de los “progresistas” que es la actual gestión político-administrativa de la capital de la república liderada por Gustavo Petro, ya que se aprobó respetar la actitud opositora que la mayoría de dirigentes verdes mantienen con respecto al actual alcalde.
Esta situación obliga a los Progresistas de Izquierda a cuestionar ese acuerdo. Mientras el conjunto del pueblo gira hacia la izquierda, los dirigentes “progresistas” – por intereses meramente electorales – renuncian a los principios democráticos y populares claramente anti-neoliberales que caracterizaron al proyecto del M-19.
De acuerdo con Enrique Peñalosa los progresistas son los que llegan al Partido Verde y deben someterse a su política. ¿Por esa vía la política de Petro de incluir a los más pobres en el desarrollo de la capital tendrá que ceder a la política del bolardo y el “desarrollismo urbano” de Peñalosa?
En épocas de tormenta es cuando se producen las definiciones. Jaime Bateman y demás compañeros/as que entregaron sus vidas por una patria libre, soberana y justa, deben estarse revolcando en sus tumbas ante tamaña afrenta.