Un nariñense, el primer Campeón Mundial de Atletismo de Colombia


Fabio Arévalo Rosero.
El marchista pastuso Luis Fernando López fue declarado campeón mundial de atletismo en 20 Km marcha. Aunque un poco en diferido, el nariñense ha logrado un título de marca mayor y tal vez el más valioso logro del país frente a otros deportes tradicionales. Aunque la prueba en referencia fue disputada el 29 de agosto de 2011 en el Mundial Daegu (Corea), el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó que los rusos Valery Borchin y Vladímir Kanaikin, ganadores de las medallas de oro y plata, compitieron dopados y anuló el resultado de ellos, borrando sus registros.

Colombia orgullosamente suma hoy uno de sus mejores títulos orbitales. Las sospechas de la trampa de los rusos eran evidentes, incluso por su desempeño en la carrera. Hoy todo se ha confirmado y fueron eliminados haciéndose justicia con López, quien se apresta a competir en los 50 Km marcha en otro torneo orbital.
La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) ha cambiado los resultados, el escalafón y distribuirá las medallas de todas las competiciones bajo su control. Por eso, ahora el marchista nariñense funge como el primer campeón mundial de la historia del atletismo colombiano, victorias que se unen a las dos coronas orbitales logradas posteriormente por Caterine Ibargüen, en Moscú 2013 y Beijing 2015. El Estado por ello deberá organizar un homenaje a este humilde deportista pastuso, proveniente de un sector muy popular y hecho a punta de esfuerzo, coraje y perseverancia en medio de la pobreza. De la misma manera debe pronunciarse y actuar el gobierno de Nariño, con este hijo ilustre, ya que merece más que un desagravio el reconocimiento que en justicia merece. Al gobernador Camilo Romero se le ha propuesto la realización de un acto conjunto con el Comité Olímpico Colombiano, la máxima instancia del deporte de altos logros. Un hecho de gobierno abierto y generoso.
Buga y Las lajas, los lugares más concurridos en Semana Santa

Cerca de medio millón de personas visitaron la basílica del Señor de los Milagros en Buga durante la Semana Santa. Es por ahora el templo más concurrido y turístico del país, ya que a su alrededor se ha desarrollado una gran plataforma de turismo religioso caracterizada por la comodidad, variedad de opciones, gran oferta hotelera y buen servicio en general. Una gestión que hay que reconocer al exalcalde John Harold Suárez quien potenció el turismo de su ciudad, con grandes valores agregados durante sus dos administraciones. Además pesa mucho la ubicación geográfica de la ciudad de muy fácil acceso y con gran seguridad. Así mismo de facto este crucifijo moreno se ha constituido en el referente religioso del país. El patrono católico.
El segundo lugar más concurrido durante la Semana Mayor ha sido el Santuario de Las Lajas con turistas o peregrinos de Colombia y una multitud significativa de Ecuador. Se calcula que llegaron unos 150 mil visitantes, buena parte de ellos haciendo parte de ese río humano de penitentes tradicional por esta época. Se trata de una tradición que consiste en cumplir una manda caminando los casi 100 Km que separan a Pasto de Las Lajas. Hoy dicen que todo ‘pastuso’ medianamente saludable y activo debe realizar ese recorrido por lo menos una vez en su vida (a la manera de los musulmanes, quienes van a la Meca por millones anualmente). El turismo también se ha incrementado en Las Lajas porque este santuario ha sido declarado el más bello del mundo y por la reciente inauguración de su propio ‘metro-cable’ o teleférico, que le ha dado un gran valor agregado.
Popayán con Semana Santa de lujo, pero sin turismo masivo

Popayán tiene una de las más sobrias y elegantes semanas santas del mundo. Su elegancia, tradición y finura son indiscutibles. Se debe reconocer el trabajo loable de la Junta ProSemana Santa liderad por el odontólogo Felipe Velasco, con gran entrega y entusiasmo. Lo inexplicable es que a pesar de lograr importante reconocimiento nacional e internacional, turísticamente se queda corta. En la ciudad existen muy pocos hoteles (un máximo de 4.000 camas) y a pesar de ello no se colma toda esa pequeña capacidad. Pareciera que la SS estuviera más pensada para los propios y vecinos de municipios cercanos que asisten masivamente. Muchos factores pesan: la ubicación geográfica desventajosa, la seguridad, aunque pesa más la falta de creatividad y mercadeo. También la monotonía, su celebración cada año es algo plana, sin mayores innovaciones. Salvo el formato tradicional de desfiles, artesanías, exposiciones repetidas, ventas ambulantes, el exclusivo (y poco atractivo popularmente) festival de música religiosa, no hay mayores eventos distintos, alegres, inclusivos de alta calidad y verdaderamente participativos.
La Semana Santa de Popayán debe innovarse

La festividad debería ser aprovechada para presentar un evento artístico internacional (incluyendo el estilo “pop art”), así mismo demostraciones y exposiciones artesanales con profesionales invitados de muy alto nivel. En fin debe tener innovación y atractivos competitivos frente a las demás regiones que con menos tradición tienen mucha más afluencia de público. En la Ciudad Blanca el número de visitantes de otros países o regiones no sobrepasaría los 10 mil (la baja capacidad hotelera no llega al 100%) durante esta época. También influye la falta de gestión gubernamental en favor de una mayor inversión en un certamen que tiene enorme significado para la región y es su mayor referente.
Las inversiones oficiales locales son tibias para un certamen de semejante calibre. También influyen las falsas creencias sobre la realización de una semana rezandera, penitente y de flagelaciones. Debe erradicarse esa concepción de sufrimiento y victimización. El Supremo Arquitecto o el gran Dios quiere que su gente la pase bien, que tenga mejor calidad de vida y que seamos felices. Es por lo tanto la hora de cambiar esas creencias viejas y fortalecer un evento para la alegría y disfrute de las mayorías. Es urgente la innovación y el CAMBIO en la Semana Santa de Popayán, de lo contrario nos quedamos en el anacronismo sin mayor transcendencia. Aun a pesar de los tradicionalistas y clasistas, pero el mundo es más democrático, dinámico y con nuevas tendencias.
Municipios caucanos que se destacan

En cambio algunos importantes municipios del Cauca como Santander de Quilichao y Piendamó sin timidez hacen su propia Semana Santa con atractivos. Sus festivales de música son ejemplo para la Ciudad Blanca. Ello ha contribuido a que mucha gente se quede en estos lugares y ya no migrar a la tradicional SS de Popayán. Por allí también está la competencia.
La ciudad a la expectativa

Con el nuevo gobierno local (y regional), los ciudadanos aún mantienen la expectativa. Lo preocupante es que ya se cumplen los primeros 100 días y en la ciudad parece varios problemas no se resuelven o no tienen cara de mejoría. La movilidad está cada día peor (un grave error reducir el ‘pico y placa’ y dar privilegios a funcionarios), el servicio público de transporte sigue muy precario, la seguridad y la crisis del espacio público se mantienen en sus márgenes conocidos. Pero aún hay esperanza de algunos cambios que puedan producir una mínima y efectiva transformación de la ciudad. Lo preocupante es que la ciudad continúe en el mismo letargo que trae hace ya varios años. Y mucho más preocupante que se mantenga el conformismo y los ciudadanos sigan maltratados con una capacidad de reacción baja para exigir mejor gestión a los gobiernos.



