MINISTERIO PARA EL CAMPO


MINISTERIO PARA EL CAMPO

Vuelve y juega la idea de que el Estado colombiano le debe mucho al campo. Está en deuda desde hace más de un siglo. Los campesinos le han demostrado a Colombia que aman su tierra, su paisaje, sus ríos, la paz de los ganados, las cebollas, la yuca, el café, el cacao, las arvejas, el arroz y las papas. Le han demostrado a las familias colombianas que piensan en ellas y les siembran y cosechan los alimentos básicos para el sancocho, el ajiaco, las verduras, las frutas y con ellas llenan sus neveras y ollas diariamente.
Hace falta no solo mejorar las vías semiterciarias que hoy en día utilizan los campesinos para sacar de sus parcelas los frutos que extraen de la tierra o que bajan de los platanales, los naranjos, las uchuvas, las fresas o las humildes yucas, arracachas, cubios e hibias. Las vías o caminos veredales no han cambiado su aspecto desde que por allí pasaron las mulas y caballos de los soldados de Bolívar, Córdoba y del mariscal Sucre.
No hay respeto ni consideración por estos trabajadores escondidos y callados de Boyacá, Cundinamarca, Caldas, Nariño, Cauca, Santanderes, Córdoba o Putumayo. Por donde uno pasa de paseo o por alguna diligencia encuentra cada vez en peor estado esos caminos de herradura. Pedregosos, escabrosos, estrechos e inhumanos. Ni siquiera los mulos y yeguas con sus cascos pueden dar el paso con seguridad y rapidez, con su carga sobre el lomo.
Los gobiernos, el Congreso, los alcaldes que alguna vez han visitado por un sabroso piquete a una finca campesina no muy lejos de algún pueblo, se han preocupado por dar alivio y premiar con buenas entradas y salidas por carretera pavimentada a tanta riqueza sembrada en nuestros campos y darles comodidad a sus campesinos con iguales necesidades y méritos que cualquier empresario de la ciudad.
Crear un Ministerio, como el del Deporte, es una necesidad. Colombia no es una despensa cualquiera en el contexto latinoamericano. Algunos vivos, vestidos de overol tubular o de jean ajustado que han visto el descuido de los gobiernos, han comprado cerca de la ciudad o han construido cerca de sus haciendas carreteras amplias y pavimentadas a cargo del Estado y le hacen competencia desde allí en camionetas de lujo a nuestros campesinos natos.
Hace unos seis años se crearon tres ministerios*. Como el del Ambiente, hoy en desuso y casi invisible por tanta deforestación y tala. O era para eso: para autorizar y bendecir ese enriquecimiento con nuestras selvas originarias. Lo mismo el de Vivienda que se usa para hacer política partidaria.
Por qué no se crea este Ministerio del Campesino para redimir a tantos trabajadores, curtidos en sus manos, brazos, pies y cara, al sol y al agua y que apenas viven de una aguadepanela y la leche de una vaca y la sopita de papa, yuca y arracacha de todos los días. Ellos necesitan protección, mejores vías de acceso para transportar sus productos, facilidades y auxilios para compra de insumos y tecnificación de su trabajo secular. La escena que encabeza el texto parece que fuera hoy. Las mujeres trabajan.
Nota: ¿Existe un Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, para quiénes(¿?)
24-02-18 9:47 a.m.
* http://www.elcolombiano.com/historico/tres_nuevos_ministerios_casi_listos-DGEC_123321



