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Viernes, 2 de octubre de 2026

Miguel Hernández.

Miguel Hernández

Imagen por: https://chatgpt.com/

SILVIO AVENDAÑO

Miguel Hernández, nace el 30 de octubre de 1910, en Orihuela, en tierras levantiscas, en aquella España de principios de siglo, de “Frascuelo y de María”, detenida en el anacronismo y con el sueño de un mañana distinto.

Yo no quiero agregar pechuga al polvo:

Me niego a su destino: ser echado a un rincón

prefiero que me coman los lobos y los perros

que mis huesos actúen como estacas

para atacar cerdos o picar espartos.

He aquí la rebeldía ante un destino que se impone en un río que lleva su corriente de odio, miseria y rencor:

Guárdate de que el polvo coloque dulcemente

su secular paloma en tu cabeza,

de que incube sus huevos en tus labios,

de que habite tranquilo en su vestido

de aceptar su herencia de notarios y de templos.

Y ante la vida en la miseria, ante un horizonte sin caminos, sin metas, sin luceros ni mañanas: sueña.

Bocas de ira

Ojos de acecho

Perros aullando

Perros y perros

Todo baldío

Todo reseco.

¡Corazón tuyo

fértil y tierno!

La muerte se erige como único valor y entraña el ser español, por aquellas tierras donde anduvo Nuestro Señor el Quijote.  Y esa conciencia de la existencia hace exclamar:

Tú sabes Federico García Lorca

Que soy de los que gozan una muerte diaria.

Pablo Neruda, en tiempos de cónsul chileno en Madrid, conoce a Miguel Hernández: “cuando llegaba de alpargatas y pantalón campesino de pana desde sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras”. El poeta chileno publica en la revista Caballo verde poesías de Hernández. Cuando llega la República, Miguel va a Madrid, vuelve a Orihuela y retorna a Madrid, Escribe carne para el cuello y el cuello para el yugo.  Hombres, millones de hombres marcados desde su engendramiento a ser herramienta, a ser instrumento, a ser estiércol puro y vivo.  Hombres que desde niños no tienen ni ojos ni lágrimas.

¿Quién salvará a este chiquillo

menor que un grano de arena?

¿De dónde saldrá el martillo

verdugo de esta cadena?

que salga del corazón

de los hombres jornaleros

que antes de nacer son

y han sido niños yunteros.

En enero de 1934 es detenido por la Guardia civil, a la cárcel de San Fernando. Detención que desata la protesta de Pablo Neruda, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda… Al inicio de la guerra civil española (1936) como voluntario se incorpora a las milicias comunistas, al célebre: Quinto Regimiento, en la defensa de Madrid. Miguel va a Andalucía, Extremadura, Teruel, como soldado, como poeta, recitando sus versos en el frente. Los hombres no tienen salvador.  Solo la fuerza del brazo de quien vive en medio de las burbujas del dolor, la miseria, la soledad, la pena.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo

Para la libertad mis ojos y mis manos,

Como un árbol carnal, generoso y cautivo

Doy a los cirujanos

Para la libertad me desprendo a balazos

De los que han revolcado su estatua por el lodo

Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos

De mi casa, de todo

La libertad no es la madriguera interior, la libertad no es el cielito para esconderse “en sí sólito”, no es la torre de marfil, la libertad no es el reino de la interioridad, rodeado y atado por cadenas.

Ayer amaneció el pueblo

Desnudo y sin que ponerse,

Hambrientos y sin que comer,

Y el día de hoy amanece

Justamente aborrascado

Y sangriento justamente.

En sus manos los fusiles

Leones quieren volverse:

Para acabar con las fieras

Que lo han sido tantas veces.

Por la libertad se lucha y se desangra. El tiempo de la vida negada, vejada y estéril se detiene.  Y en medio de esta lucha: Vientos de pueblo me llevan

Vientos de pueblo me llevan

          Vientos de pueblo me arrastran

Me esparcen el corazón

Y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente

Impotentemente mansa

Delante de los castigos.

Los leones la levantan

Y al mismo tiempo castigan

Con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes…

de pueblo me llevan,

El 9 de marzo de 1937 sobre la roja España, la Legión Cóndor incluida y regimientos italianos, tiene el mundo para Miguel Hernández otro color y otra esperanza:

He poblado tu vientre de amor y sementera

He prolongado el eco a la sangre que respondo

Y espero sobre el surco como el arado espera:

He llegado hasta el fondo

Nacerá nuestro hijo con el paño cerrado,

Envuelto en tu clamor de victoria y guitarras

Y dejaré a tu puerta mi vida de soldado

Sin colmillos ni garras.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.

En 1938 el primer hijo muere. Y,1 de abril de 1939, la España de la República derrotada por el falangismo.

Todo lo que significa

Golondrinas, ascensión,

Claridad, anchura, aire,

Decidido espacio, sol,

Horizonte aleteante

Sepultado en un rincón.

Cuando termina la guerra intenta pasar a Portugal. 1939. Hernández consigue llegar en un camión hasta Aroche, en Huelva. Camina para atravesar la frontera. Al verse necesitado de dinero vende el traje y el reloj de oro, regalo de Vicente Alexandre. Pero despertó sospechas al comprador, quien lo denunció a la policía salazarista que lo entrega a las autoridades españolas. Detenido va a la cárcel de Sevilla. Más tarde a Madrid, a la cárcel de Torrijos, en el barrio de Salamanca, “entre sarna, piojos, chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti Josefina, sin Manolito.”

¿Qué hice para que me pusieran

a mi vida tanta cárcel?

Tu pelo desde lo negro

Ha sufrido las edades

De la negrura más firme

Y en lo más emocionante:

Tu secular pelo negro

Recorro hasta remontarme

A la negrura primera

De tus ojos y tus padres

Al rincón de pelo denso donde relampagueaste.

Consigue salir en libertad gracias al tesón de su mujer. Pero vuelve en Orihuela a ser detenido. Lo encierran en un seminario y más tarde es enviado a Madrid.  Lo condenan a pena de muerte por “adhesión a la rebelión”, y luego la pena capital la conmutan por treinta años de cárcel. La esposa visitándolo en la cárcel:

En la cuna de hambre

Mi niño estaba

Con sangre de cebolla

Se amamantaba.

Pero tu sangre

Escarchaba de azúcar

Cebolla y hambre.

En la cárcel del Toreno, donde se encuentra Buero Vallejo, también del Partido Comunista, el teatrero lo plasmará en un retrato de 1940. La tragedia de un hombre que no es un hombre, que es un pueblo.  Fiebre. Soledad. Visitas.  Hemorragia. Encierro. Paredes grises.  Un hombre que vive años como si fueran siglos. Tuberculosis, soledad, frío, fiebre y hemorragia y la vida que se seca, que llega al final sin dejar de soñar, sin dejar de esperar:

Yo que creí que la luz era mía

Precipitado en la sombra me veo

Ascua solar, sideral alegría

Ígnea de espuma, de luz, de deseo.

En 1940, destinado a la cárcel de Palencia, después a las paredes grises de Ocaña. Enfermo al Reformatorio de Adultos de Alicante. Miguel Hernández, muere el 28 de marzo de 1942.

Soy una abierta ventana que escucha

Por donde va tenebrosa la vida.

Pero hay un rayo de sol en la lucha

Que siempre deja la sombra vencida.


Otras publicaciones de Silvio Avendaño en Proclama del Pacífico:

Silvio Avendaño

 

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