MARÍA JOSEFA LA HIJA DE BOLIVAR

No sé si alguna vez fui a Mulaló en el Valle del Cauca, donde dicen hay descendientes del Libertador.

En el siglo diez y ocho, el corregimiento de Yumbo fue una hacienda de cultivo cañero y ganadero, propiedad de Joaquín de Caicedo y Cuero, el Alférez Real, que como muchos potentados apoyaban las ideas y causa de Bolívar.
Caicedo y su esposa, fueron los revolucionarios, que un 3 de julio de 1910, lanzaron el primer grito de independencia antes del alarido con florero santafereño.
La casona de Mulaló abastecía a los insurgentes, y Caicedo, que era buen amigo del Libertador Simón Bolívar, por los años 17 y 27, cuando pasaba en su alazán por allí rumbo al sur, en busca de la libertad para el Ecuador, Perú y Bolivia, se detenía a renovar sus fuerzas.
Una noche después de sus largas abstinencias, le saltó de adentro su sangre afrodescendiente preñando a la esclava Ana Cleofe. Después de aquella larga cabalgata encima de su cuerpo, aquel 26 de diciembre, el Libertador, dio como regalo navideño la libertad a los esclavos de la hacienda para seguir luego su periplo hacia el sur.
A los nueve meses nacería su hija. Cuenta la leyenda que en 1829, Bolívar con 47 años, por última vez pasó por Mulaló, (moriría en el 30) para conocer a su hija María Josefa Bolívar, donde también en la hacienda de Caicedo, quedaron sepultados los restos de palomo su caballo.





