Manual del Ciudadano Indolente
Si usted conduce motocicleta, cargue el casco sobre las piernas o cuélguelo en la dirección, así podrá maniobrar mejor la moto en caso de emergencia. Póngaselo cuando se baja a hacer cola a un banco o para entrar a un sitio público: así sí se le ve bonito.

No arriesgue arrugarse la blusa usando cinturón de seguridad dentro del carro, menos si se encuentra en el perímetro urbano. A quién se le ocurre que en un pueblito como el nuestro puedan los automóviles accidentarse en las calles.
Saque la basura desde la noche anterior al paso del camión recolector. Así evitará madrugar tanto y los perros callejeros y las ratas se lo agradecerán.
Si usted es dueño(a) de un lote y aun no construye nada en él, evite que se lo ocupen o lo cojan de parqueadero dejando crecer el monte de manera libre y vertiginosa. Así nadie querrá arrimarse y los animales silvestres como ratones, víboras y alacranes vendrán desde las montañas cercanas a cuidárselo mientras usted mira qué hace.
No pague impuestos hasta que no le arreglen la calle frente a su casa. Los gastos para seguridad, salud pública y educación, que esperen.
Cuando construya o remodele casa, deje los escombros en la vía pública, al alcance de todos. Así le hará un favor a todo aquel que necesite material para tapar huecos o quiera darle un ladrillazo al vecino.
Deje a su perro suelto todo el día para que vague por las calles, así evitará preocuparse por alimentarlo. Ellos se cuidan solos y si alguien los molesta, muerden para defenderse. Tampoco lo vacune, total ¿qué posibilidades hay de que un brote de rabia aparezca?
Si alguno de sus hijos quiere ser militar, regálele una cauchera para que vaya afinando puntería con los nidos y los pájaros. Para eso los creó la naturaleza.
Si no le dejan demoler nuestro patrimonio histórico, llénelo de bares y cantinas, rodéelo de músicas estridentes y bebidas alicoradas, ambiéntelo con el olor del tufo y el cigarrillo. Puede que no se vengan abajo sus paredes, pero sí su valor cultural.
Venda alcohol y cigarrillo a menores de edad, no pierda una venta ni por el p… De todas maneras van a encontrar otro negocio donde sí aprecien a los niños y las niñas.
Péguese del pito cuando el semáforo está en naranja, por si acaso los conductores de adelante se han dormido. Como sus asuntos siempre son más importantes que los de los demás, usted tiene todo el derecho a que le despejen la vía y acelerar a 80km/h en zona urbana.



