Mafia y Banco Vaticano

Por: Felipe Solarte Nates.-
Desde que la iglesia católica reemplazó al decadente imperio romano y se convirtió en el reino terrestre que bendecía coronas de imperios y recibía de poderosos reyes tesoros provenientes de continentes conquistados, a cambio de indulgencias y pasaportes en tribunas de preferencia para el reino de los cielos, el manejo de los cuantiosos bienes y los escándalos financieros han sido constante en El Vaticano.
Saltándonos del Renacimiento, con el Papa Borgia, de origen español, padre de Lucrecia y el sanguinario Cesar, al siglo XX, a finales de la década de los 70, estalló un gran escándalo por la influencia de la logia masónica P2, que controlaba el Banco Vaticano, lavando los dineros de la mafia siciliana, calabresa y norteamericana, cuyos Dones eran generosos donantes y fieles practicantes del catolicismo tradicional, propio de las regiones rurales de donde provenían y controlaban toda actividad económica, social, política, judicial, militar y religiosa.
En películas como El Padrino II, se aprecia la procesión por el barrio italiano de New York, con el paso en andas de San Genaro, y su imagen cubierta de dólares y en la versión III se alude a los fondos de la mafia Corleone, depositados en las bóvedas del Banco Vaticano y la extraña muerte de Juan Pablo I, después de tomarse un té ‘cargado’, un mes después de ungido como Papa, por atreverse a sanear esa institución financiera. Lo cierto es que en la vida real y no en una película de mafiosos, en 1979 el gerente del Banco Vaticano, amaneció colgado de la baranda de un puente en Londres, después de la desaparición de centenares de millones de dólares.
Recientemente, libros y películas como “El Código Da Vinci”, han tocado el tema de logias masónicas y mafias alrededor del manejo de los aún cuantiosos bienes de la iglesia y en la vida real, después de la muerte de Juan Pablo II, a la prensa se filtró la tensa y sorda disputa entre dos poderosos cardenales italianos peleándose el control financiero y ‘burocrático’ de la Sacro Santa Iglesia Católica.
En nuestro país, mafiosos como Pablo Escobar, hicieron cuantiosas donaciones a curas, obispos y cardenales para apoyar sus programas sociales y son famosas sus relaciones con el padre García Herreros, del Minuto de Dios y viviendas populares.
El modesto Francisco I, recién anuncia el saneamiento del Banco Vaticano y estalla el escándalo del obispo de Salerno. Es de esperar que tenga éxito en su gestión y no le den un té ‘cargado’.




