Maduro habilitado


A pesar que el económico, fue el principal motivo argumentado por el gobierno para obtener de la mayoría de diputados la aprobación de la “Ley Habilitante”, la oposición considera que es un mecanismo dictatorial, facilitado antes de elecciones estatales y municipales, para disponer de herramientas legales que les permitan juzgar a funcionarios y dirigentes opositores que gobiernan en regiones y ciudades del vecino país y a los cuales acusan de corrupción.
Lo cierto es que a pesar de las medidas económicas e intentos de controlar la especulación y los precios por decreto, ignorando la ley de la oferta y la demanda, los estantes de los supermercados venezolanos están vacíos, después de que una gran avalancha de ciudadanos hizo largas colas para aperarse de electrodomésticos y artículos de primera necesidad, previendo que estos iban a escasear antes de Navidad.
Las dificultades para comprar productos en el exterior provienen en parte de la adopción del dólar oficial cuyo precio difiere notablemente del circulante en el mercado negro, lo que promueve corrupción y especulación a cargo de funcionarios y empresarios con acceso a los dólares oficiales, que en grandes cantidades han depositado en cuentas bancarias en paraísos fiscales del Caribe.
Este mecanismo de dólares subsidiados también crea desconfianza entre los empresarios de otros países, que no quieren venderle a Venezuela por la demora en los pagos. Ya ni en países amigos como el Ecuador, quieren venderle a la República Bolivariana y en Colombia, después del drástico recorte a las importaciones, el gobierno, los empresarios y funcionarios del vecino país, buscan formulas de intercambio para reactivar el comercio y que los pagos por los productos colombianos sean seguros y más ágiles.
No hay que desconocer que desde el período de Chávez, el gobierno impulsó una gran Reforma Agraria y políticas de Fomento a la producción agropecuaria, para buscar la autosuficiencia alimentaria, pero los frutos aún no son suficientes para cubrir las necesidades alimentarias básicas de la población venezolana.
En la frontera colombo-venezolana, el diferencial de precios subsidiados a los alimentos que existe en Venezuela, estimula el contrabando de miles de toneladas hacía Colombia, lo que agrava el desabastecimiento en los Estados fronterizos como el Táchira y Carabobo.
Esto sin contar con el contrabando de gasolina, que al igual que el de alimentos lo hacen no sólo pequeños comerciantes, sino verdaderas mafias que en caravanas de camiones circulan por las trochas de la frontera, sobornando a las autoridades de ambos países, cuando no son perseguidas por algunas patrullas.



