MACHISMO VS FEMINISMO: ¿DOS EXTREMOS?


Las diferentes publicaciones en redes sociales nos hacen reflexionar sobre el feminismo y el machismo, es que manejar un punto medio requiere de mucha valentía para soportar las críticas de quienes defienden sus derechos y muchas veces lo llevan a los extremos.
Cuando hablamos de feminismo pensamos en aquellas mujeres admirables de la historia como Eva Perón, Frida Kahlo o en aquellas guerreras que defendieron sus derechos perdiendo su propia libertad o murieron por ello, como Policarpa Salavarrieta. “El feminismo” está ligado a movimientos políticos, culturales y económicos, donde la finalidad es defender los derechos de la mujer promoviendo la igualdad, pero es contradictorio cuando constantemente leemos frases algo agresivas contra los hombres, ese es el punto que no se tiene claro: “Ser feminista no significar denigrar al hombre y tratarlo como si fuera una basura”.
“El machismo” sin embargo, es el reflejo del poder de los hombres sobre las mujeres en diferentes planos: sexual, económico, intelectual, familiar, cultural, entre otros. Un ejemplo claro es la molestia que se genera en algunos hombres con el hecho de que algunas mujeres estudien, porque para ellos es más importante que ellas permanezcan en casa, criando a sus hijos, pero sobre todo dependiendo económicamente de ellos, para luego humillarlas y verlas actuar de manera sumisa. Otros hombres sin embargo son conscientes y saben que ellas tienen el derecho de aprender a ser independientes, a no depender económicamente de ellos, ni de nadie.
Hoy en día, la igualdad de los géneros se demuestra diariamente, las mujeres desempeñando labores de hombres en muchas áreas, especialmente en la política y los deportes, dejando en claro que podemos ser cada vez más independientes y vemos hombres que desempeñan labores que serían especialmente para mujeres, pero lo cierto es que ellos también pueden ser padres y madres ejemplares, cuidando a sus hijos y/o logrando el éxito en profesiones que antiguamente diríamos que son solo para mujeres. Esa idea de competir es una total estupidez, nos ha obligado a denigrarnos. ¿Para qué empeñarnos en apoyar cualquier extremo? El solo hecho de hacerlo logra alejarnos más del otro.




