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Lunes, 5 de octubre de 2026

LOS VAGONES DE LA LOCOMOTORA MINERA

locomotora
Cabezote Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
explotacion  minera 1
Escena de una exploración minera.

Yo no olvido el año viejo

porque me ha dejao cosas muy buenas

aaayyy yo no olvido no, no, no el año viejo

porque me ha dejao cosas muy buenas

Me dejo una chiva, una burra negra,

una yegua blanca y una buena suegra…

Las loco-motoras de los ferrocarriles nacionales que funcionaron y fueron la felicidad de chicos y grandes en la primera mitad del siglo pasado han pasado a la historia. Permanecen oxidadas y saqueadas en talleres o montadas en monumentos en esquinas principales de ciudades o en parques de recreación. Pero tanto ellas como los rieles que hace poco fueron re-puestos a gran costo en carrileras, son inservibles para las máquinas que se construyen hoy en día.

El gobierno no supo escoger esta metáfora para significar la abundancia y poderío de su empeño para sacar del atraso a la economía colombiana. Ya las locomotoras que corrían dejando una espesa estela de humo desde Bogotá hasta la costa atlántica, por el sur, por la cordillera central y alegraban con su garbo de caballo árabe a Zipaquirá, Susa, Chiquinquirá, Manizales o Cartago o Buenaventura, no lo hacen. Los niños de hoy nunca montaron ni conocieron esas joyas negras que corrían sobre ruedas y echaban vapor como una greca gigante y pitaban y piafaban cuando iban por una hondonada o llegaban al recodo por donde aparecía la Estación. Parecía un batallón de negro con sus vagones cargados y su marcha acompasada al un, dos, tres, mucho peso y poca plata, se decía.

locomotora

Hace ya un año arrancó el cacaraqueado TLC y hoy no se oye el trepidar de una o 20 locomotoras de las que pregona con tanta pompa el Gobierno Santos. El balance es pobre para tanta alharaca y tanto lobby en la Casa del rico Tío Tom. Nada que asoma por una de sus ventanas la cara de la ansiada Prosperidad. Nos trae más felicidad el final de cada año la canción y promesa de Crescencio Salcedo.

En cambio se oyen las voces de empresarios, campesinos y del hombre de la calle, que camina supermercados y almacenes, que todo sigue igual. O peor. 19.000 títulos mineros sí subieron a la espalda de los colombianos y han desolado montañas, playas, nevados, nacimientos de fuentes hídricas. Han quedado horadadas hoyas, selvas y reservas naturales de forma irreversible, sin que mueva una pestaña don Federico Renjifo, el zar gordo de Minas y Energía.

Ya va más de medio período de gobierno y tenemos una reglamentación minera desastrosa para el país. Y nada que se mueve un dedo para remediar los daños que ella causa. Del bolsillo del ministro no se pierde un peso, pero los colombianos estamos perdiendo más terreno útil y riquezas de subsuelo que lo que se perdió de mar en San Andrés y Providencia. La Contralora ha puesto en alerta el problema, pero hay inacción de los organismos rectores y responsables de los bienes de la nación.

La prensa y los medios de comunicación han publicado y le han puesto sobre la mesa al Gobierno el problema grave de esta maquinaria más fuerte que 19000 locomotoras cargadas de mercurio, arsénico, uranio, cromo, plomo, solo para la explotación de oro, sin contar la cantidad de agua que se emplea y se contamina.

¿Será que el Ministro, que administra este despojo diario, continúa al frente de esa cartera rota y esta locomotora loca?

20-05-13                             11:35 a.m.

*http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/articulo-420422-colombia-no-esta-preparada-locomotora-minera

*http://www.youtube.com/watch?v=OagKYC6jY8E

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