Los Oscar: Revancha mexicana


El premio Oscar a mejor película, obtenida por ‘Birdman’, consagra al ganador Director mexicano, Alejandro González Iñarruti y a su compatriota premiado con la estatuilla por la mejor fotografía. El año anterior, el Oscar favoreció a ‘Gravedad’ dirigida por el también mexicano Alfonso Quarón; pero el del 2015 tiene un sabor de revancha simbólica o de consolación, pocos días después que senadores republicanos en el Congreso de los Estados Unidos, demandaran y bloquearan la aplicación de la medida a favor de legalización temporal de inmigrantes ilegales, la mayoría mexicanos y latinoamericanos, aprobada por el presidente Obama en noviembre de 2014. De ahí el chiste irónico del actor Sean Penn, cuando en perfecto español dijo en el escenario, antes de entregar el apetecido ‘Oscar’ a González Iñarruti: “¿Y a este quién le firmó el permiso?”.
La penetración progresiva de la cultura y el cine y televisión latinoamericana en los Estados Unidos ha ido a la par con el aumento de los inmigrantes en la gran potencia, que durante gran parte del siglo XX se caracterizó por el predominio de la población caucásica de origen anglosajona, protestante, anglicana, adventista, cuáquera, mormona y demás religiones cristianas, seguidas por los millones de colonizadores que espantados por las guerras y persecución religiosa que azotó a Europa desde los siglos XVI y XVII, desembarcaron en norteamericana, convencidos de ser el pueblo superior elegido por Dios para apoderarse de los nuevos territorios y acabar con los “infieles y barbaros indígenas”.
Fruto del fundamentalismo religioso y racismo, los blancos no se mezclaron con nativos, como lo hicieron los españoles en Latinoamérica, en los estados del el sur justificaron el esclavismo de los africanos y después que acabaron con las tribus indígenas que habitaban el oeste y ocuparon sus territorios, pusieron sus ojos en México, país al que a lo largo del siglo XIX, despojaron del 60% de su territorio, cercenándole amparados en su mayor desarrollo industrial y poderío militar, estados como: Texas, California, Nuevo México, Laredo y Arizona.
Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando aumentó la necesidad de trabajadores que reemplazaran a los soldados norteamericanos, se incrementó considerablemente la población de origen latinoamericano y la proveniente del fronterizo México contratada en labores agropecuarias en la recolección de naranjas, uvas y otros frutos en California y otros estados.
Desde esa época, la participación de los ‘manitos’ y latinos en la mayoría de películas y series del antes territorio mexicano de Hollywood, se limitaba al papel del borracho enfundado en su sarape con sombrero de charro cubriéndole los ojos y dormido al lado de una cantina del oeste, donde los ‘tipos’ blancos se trenzaban a duelos de puños, botellazos y balazos.
Ahora cuando la población de origen hispano se acerca a 50 de los 320 millones de habitantes de los Estados Unidos, su participación activa en la economía, industria, ciencia, deporte y artes es creciente, como se evidencia en el cine y la televisión gringa, con directores y actores hispanos como protagonistas.




