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LOS BUENOS MODALES

Jaime Vejarano Varona
Jaime Vejarano Varona
Por: Jaime Vejarano Varona 

15 de julio, 2014 

Popayán. Cauca.

Hace muchos, muchísimos años, conocimos, leímos, observamos y estudiamos dos textos de cortesía cívica que se convirtieron en clásicos de la literatura cívica: la URBANIDAD de Carreño y PETALOS DE URBANIDAD del Profesor Jorge Arévalo. En uno y otro se daban normas de comportamiento social, por las cuales debíamos regirnos para nuestro tratamiento hacia nuestros congéneres.

Buena cantidad de agua ha corrido, desde entonces, por debajo del puente del Humilladero hasta hoy, cuando se desconocen tales normas de trato humano y menos aún, por supuesto, se practican.

Se acostumbraba dar la acera y ceder el asiento a las damas y a los mayores en “edad, dignidad y gobierno”. Se avisaban previamente nuestras visitas; decir gracias y por favor eran expresiones normales en sociedad; corresponder un obsequio o una atención recibida mediante alguna nota; manifestar nuestra solidaridad en su luto a los dolientes por medio de una tarjeta o una visita de pésame: presentar disculpas, no pedirlas.

En fin, qué bellas costumbres que hacían amable nuestra vida social.

Hoy, qué tristeza, las nuevas generaciones se llevan por delante a quien se les atraviese, gritan y pronuncian improperios públicamente. Entre amigos se llaman por “hola, H.P., o, quizá más consideradamente: “hola marica, hola gonorrea” ya no se dice: “véndame, por favor”, sino un estúpido “regáleme”. Subir al bus hoy es una lucha cuerpo a cuerpo para ver quién es más atropellador.

Si seguimos enumerando el degenero en las que fueron buenas maneras, no cabrían en esta cuartilla. Por ello: … “deje así”, por ahora.

Esta reflexión me vino a la cabeza al registrar el suceso de la desafortunada, errónea e inexacta publicación de un extracto de mi poema “Pregunto a la Torre”, sin consulta previa al autor, como era lo debido, y sin siquiera tener la cortesía de enviarme una copia de esa publicación, que tuve que conseguirla subrepticiamente, casi que a escondidas.

Esta es la hora en que no se me han presentado por los autores de ese desaguisado, la Municipalidad y su Asesor Cultural, una excusa, muchísimo menos una reparación, a manera de desagravio.

¿Estamos “mejorando” en nuestros modales? Chao, Profesor Carreño, chao, Profesor Arévalo.

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