LOS BOCONES Y LA JUSTICIA ESPECTÁCULO / ¿SORDOS O IRRESPONSABLES?


LOS BOCONES Y LA JUSTICIA ESPECTÁCULO
Crónica 1247 de Gardeazábal / Audio: https://www.spreaker.com/episode/los-bocones-y-la-justicia-espectaculo-cronica-1247-de-gardeazabal–68534360 / El Porce, noviembre 12 del 2025

Si algo hace el mismo daño a la institucionalidad del país es el irrespeto público y vociferante de los fallos judiciales o el uso populista de la justicia espectáculo.
En este gobierno de bocones y ante la politización de la justicia, el enfrentamiento se veía venir algún día. Y parece que fue ayer.
Una determinación, evidentemente más de espectáculo que de profundización investigativa, de parte de la magistrada Lombana ordenando un allanamiento a la residencia barranquillera del ministro del Interior y un estallido volcánico de improperios contra la funcionaria judicial de parte del controvertido señor Benedetti, terminó montando el marco apropiado para una batalla que no le sirve ni a los implicados ni al gobierno ni a la Corte Suprema y mucho menos a la institucionalidad.
Porque no exageremos, ni nos hagamos los bobos tomando partido por alguno de los contendientes.
Si no se hubiese previamente armado el alboroto alrededor de la casa que habita el ministro y su familia en Puerto Colombia, acusándolo de usar la residencia que antaño fue del atrevido colombo venezolano señor Saab, el allanamiento ordenado por la Corte a esa propiedad habría sido uno más de los tantos que la justicia puede decretar en aras del mejor resultado de sus diligencias.
Pero como existía la escandalera montada en las andas de la campaña política presidencial que acaba de iniciarse, la procesión no era solo de monaguillos, sino que llevaba obispos y cardenales.
La revirada, quizás exagerada, aunque sí cargada de adjetivos y epítetos para calificar a la magistrada por parte del ministro no pudo ser peor. Pero allá hemos llegado porque hace meses desde el gobierno se había tomado la costumbre de agredir los fallos judiciales molestos y, desde las distintas cortes se hacía evidente la necesidad de hacer respetar los fallos.
Aquietar las aguas no va a ser fácil porque el clima electoral en vez de buscar sosiego anda alborotando avisperos.
¿SORDOS O IRRESPONSABLES?
Crónica 1248 de Gardeazábal / Audio: https://www.spreaker.com/episode/sordos-o-irresponsables-cronica-1248-de-gardeazabal–68551604 / El Porce, noviembre 13 del 2025

Hoy hace exactamente 40 años quienes no quisieron oír las advertencias sobre el volcán del Ruiz, o perecieron bajo la avalancha en Armero y en Chinchiná, o cargaron para siempre la culpa de no haber actuado.
Son históricamente responsables del saldo final de esa tragedia las autoridades nacionales y municipales que no fueron capaces de colocar los sismógrafos que entonces habrían podido anunciar con tiempo la inminencia del estallido.
Pero también responden a la culpa histórica la dirigencia de Manizales y quizás hasta toda la población que unificó esfuerzos en defender su Feria y no espantar turistas.
La increíble vaciada que me pegaron desde los medios informativos de Manizales cuando insistí demasiado en la urgencia del sismógrafo desde mis columnas periodísticas, todavía la estoy oyendo en mi memoria: “que en el Ruiz no se necesitaba sismógrafo porque en El Refugio, el chalet a orilla de la nieve, existía una perra pastor alemán que se ponía nerviosa cuando el volcán rugía en su interior”.
También recuerdo que a mediados de 1985 el hoy presidente de la Academia de Historia de Honda, Tiberio Murcia, me invitó a que les explicara en esa ciudad el peligro que corrían los hoteles a orillas del Gualí si se daba la explosión y no hubo más muertos allí porque ordenaron evacuaciones la noche de la explosión.
Y no se me olvidará la cara del alcalde de Armero, de Aquileo, el juez, y del director del Serpentario cuando los visité y desconsolados me dijeron que estaban cansados de pedir ayudas a Ibagué y Bogotá para palear la probable emergencia.
De toda esa historia surgió mi leída novela LOS SORDOS YA NO HABLAN, sobre la cual me han invitado hoy a conversar el alcalde y el Concejo Municipal de Chinchiná, ciudad donde los muertos no se registraron, pero fueron miles, y los daños se minimizaron frente a la magnitud de sucedido en Armero y la inutilidad de un país al no poder salvar la vida de Omayra.
Entonces preguntaré: ¿sordos o irresponsables?
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