Lección de Ecología Política
FABIO ARÉVALO ROSERO MD
Las malas prácticas humanas promovidas, toleradas y respaldas por políticos demagogos e incompetentes, están llevando al desastre planetario. Sin descartar la voracidad de los países industrializados y la salvaje codicia por apropiarse de recursos como el petróleo, causa de los mayores conflictos bélicos. El mundo se derrumba, se acaba y los políticos en nuestras regiones quieren seguir haciendo lo mismo para salir elegidos a cualquier precio. Sorprende la indolencia ante el dolor de tierra y la tristeza humana. Se buscan o se “compran” votos sin principios ofreciendo hasta platillos voladores.
Elegir buenos dirigentes está en nuestras manos. La democracia participativa es la esencia de un buen gobierno y debe ser cognitiva, pues no se trata solamente de participar sino de encontrar las soluciones más favorables para todos. Ello exige tomar las decisiones electorales apropiadas. Las predicciones políticas son azarosas porque no conocemos leyes históricas. Pero eso sí, debemos desconfiar de todos estos “politiqueros” que hoy nos ofrecen vendernos el futuro, sobre todo en cuotas de sangre.
Una simpática historia popular ocurrida en una peluquería, nos lo explica mejor. Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó: “No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario”. El florista se fue agradecido. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.
Luego entró un panadero a cortarse el pelo. Al pagar, el peluquero respondió: “No puedo aceptar dinero, esta semana hago servicio comunitario”. El panadero se fue contento. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de pasteles en la puerta. Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió: “No puedo aceptar dinero. Esta semana hago servicio comunitario”. El profesor sorprendido se marchó. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de libros.
Entonces un congresista fue a cortarse el pelo. Como siempre al pagar los políticos hacen chistes para que les rebajen o no les cobren, pero el peluquero nuevamente dijo: “No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario”. El congresista le propinó su tradicional abrazo farsante y feliz se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de congresistas haciendo cola para cortarse gratis.
Esto demuestra una realidad: la gran diferencia entre los ciudadanos comunes y los “padres de la patria” y demás dirigentes políticos más preocupados por exprimir al pueblo y vivir a su costa. La ecología también tiene que ver con el comportamiento humano, especialmente democrático. Por ello antes de aceptar un pagaré político debemos averiguar si el firmante es solvente y si su pasado inspira confianza. En un acto de “ecología” política hay que desenmascarar el maquiavelismo para contribuir a moralizar la política. A buenos fines, buenos medios.
Apostilla: “Por favor, en las próximas elecciones vote por candidatos que inspiren confianza, decentes, coherentes, comprometidos, apasionados y competentes. Hay que escoger con cuidado…” Atentamente, EL PELUQUERO.
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