LAS “VERDADERAS” REINAS DE COLOMBIA

Entre el inmenso caudal de noticias que a cada segundo nos invaden y atosigan a diestra y siniestra por los cuatro puntos cardinales de nuestra variada y rica geografía nacional, hubo una que alcancé a apuntar en mi libreta periodística diaria y que concitó mi atención e interés de inmediato. Me refiero al caso de una señora afro embarazada, próxima a dar a luz, quien venía a bordo de una embarcación sencilla aproximándose a Buenaventura, cuando fue sorprendida por una tormenta marina repentina, motivo por el cual empezó a naufragar, siendo auxiliados sus pasajeros de inmediato por miembros de la Armada Nacional, que providencialmente estaban cerca de ellos. La señora afro soportó con valentía esa prueba de la naturaleza y dio a luz, en el puerto, con ayuda de sus oportunos salvadores.
El anterior caso de la mujer afro y su valor a prueba de fuego, es uno de los muchos que a cada rato suceden en nuestro país, certificando una vez más la calidad de nuestras mujeres, quienes día a día se las ingenian para hacerle quites a la vida dura y sufrida, saliendo siempre adelante. Como verdaderas heroínas, ellas tratan de imponerse con estilo y con clase, a todas las vicisitudes que les impone el medio social, el contexto y los amaños de una clase social, pacata e ingrata. Por eso siempre afirmo que el sexo fuerte no es el de los hombres, sino el de las mujeres, porque ellas nos dan lecciones de valentía y entereza, como por ejemplo, el embarazo, pues ¿quién de nosotros es capaz de soportar semejante prueba?. A nosotros nos duele una uña y ya estamos pidiendo auxilio.
Comenzando con esa prueba en el hogar, ellas empiezan a brillar con luz propia. Así por ejemplo, viene la crianza y la educación de los hijos, cuando siguen demostrando con creces el material fuerte con el que están hechas. Y en nuestra sociedad inestable y desorganizada, cuando las familias están disgregadas dramáticamente, con algunas excepciones, entonces el trabajo de ellas se multiplica al ciento por ciento, pues como se dice “les toca ser padres y madres al mismo tiempo”. Durante esta situación muy común en Colombia, a ellas les toca mantener el hogar, muchas veces sin la ayuda de sus maridos y esposos, los cuales a veces se hacen los de la vista gorda, desaparecen mágicamente como por encanto y no cumplen con sus obligaciones de ley, las famosas cuotas alimentarias.
Contra viento y marea, la mujer colombiana sigue adelante, se supera académicamente, lucha contra la discriminación laboral, ocupa trabajos a la par que los hombres, hace frente y soporta con dignidad al odioso machismo, a los ultrajes de los maridos celosos, a los borrachos, a los horrores de la guerra, siendo las principales víctimas, a la violencia intrafamiliar. Por eso, afirmo con certeza, que las mujeres descritas antes, son las “verdaderas” Reinas de Colombia.




