Las ventajas de la bicicleta


Las ventajas de la bicicleta

Sin duda, de los sucesos mágicos que se nos quedaron en el disco duro de la niñez, cuando del brazo de nuestra madre estrenábamos inestable caminado, fue el ver por la calle a un señor sentado agitando las piernas como un zancudo limpiándose, para andar velozmente sobre dos ruedas.
A medida que crecimos el afán de encaramarnos en un aparato de esos se potenciaba cuando escuchábamos por radio las transmisiones de la Vuelta a Colombia donde Carlos Arturo Rueda, el argentino Julio Arrastía Brica, Pastor Londoño Pasos, Alberto Piedrahita Pacheco y demás fabuladores de épicas etapas sobre carreteras destapadas y sin puentes, nos describían o se inventaban desde una cafetería o cantina de pueblo, las hazañas de ‘Cochise’ Rodríguez, ‘Pajarito’ Buitrago, el ‘Ñato Suarez, el ‘Tigrillo’ de Pereira, la ‘Bruja’ Montoya, el ‘León’ del Tolima, el español Gómez del Moral y otros ciclistas de los años 60 pegando sucesivos arrancones o haciéndose ‘la licuadora’ en el empinado camino a La Línea o el Alto de Minas buscando apoderarse del liderato.
Esos sueños explican que la primera vez que en Navidad nos regalaran un triciclo que no duró mucho, con varios amiguitos de Santander de Quilichao nos fuéramos a estrenarlo a la recién inaugurada carretera Panamericana con el sueño infantil de llegar a Cali, siendo recogidos en el camino por un amigo de mi padre que nos distinguió y nos encaramó con triciclo y todo en el volcó de su camioneta para regresarnos a la casa.
Por eso cuando crecimos y un amigo nos enseñó a montar en bicicleta lo primero que hicimos fue ahorrar para alquilar las pequeñas Monark de turismo que desde un cuarto de hora en adelante alquilaban en la peluquería a una cuadra del parque principal.
Desde entonces el placer de montar en bicicleta no ha perdido su encanto de libertad y sentir la caricia del sol, el viento y el paisaje que en cada viaje nos brinda novedades y experiencias gratificantes como las que experimentamos en un pronunciado descenso cuando sentidos y músculos se tensan concentrados en la vía; y con mayor razón para un ciudadano como yo, que a los 61 años, cuando ya me han incluido entre los de la “tercera edad”, redescubrí a la bicicleta, sus encantos y beneficios, cuando alquilé una habitación a siete kilómetros del centro de la ciudad y decidí conseguirme una todoterreno de segunda para aprovechar la ciclovía que la Alcaldía de Popayán acaba de repavimentar hasta el Centro Recreacional de Comfacauca, en Pisojé.
En los tres años que llevó desplazándome hacia el centro histórico en la bicicleta de segunda que me costó $100.000, casi en el mismo o menos tiempo que lo hacía en las busetas, además de haberme ahorrado cerca de tres millones de pesos en transporte, rebajé la llanta de grasa que se estaba inflando alrededor de mi abdomen, las corvas de las rodillas dejaron de traquear y entorpecerme el andar; al consumir más líquidos y frutas mejoró mi estado físico y salud y dejé de consumir licor como lo hacía antes.
Eso sin contar los beneficios que para el medio ambiente representa que cada vez más personas aprovechen las ciclorrutas habilitadas en diferentes sectores de la ciudad a medida que adecuan las vías del Plan de Movilidad y las nuevas que inicia la Alcaldía como complementarias a la insuficiente red vial urbana.
Además de la satisfacción que depara a los amigos del ciclismo recreativo y competitivo en carretera o caminos veredales, la bicicleta es un medio de transporte que debe incentivarse desde los centros educativos, como lo acaba de hacer la Universidad del Cauca, al inaugurar con 24 bicicletas su programa gratuito “Universicleta” y desde las oficinas públicas y entidades privadas en donde además deben promocionar su uso entre empleados de todo nivel y facilitar espacios para que los usuarios parqueen sus vehículos.
Cuando terminen de construir las vías principales del Plan de Movilidad, además del reemplazo de las estufas de petróleo en que se han convertido las busetas de transporte público en circulación, el ordenamiento de los terminales y paraderos, la peatonalización de algunas calles del centro histórico, la arborización de zonas verdes y las orillas de los ríos principalmente con especies nativas cuyos frutos alimentan a pájaros únicos principalmente a orillas de los ríos, debe continuarse con la adecuación de ciclovías y el estímulo del uso de la bicicleta para que contemos con un aire más puro y con mayor razón cuando Popayán ha sido incluido en el programa de “Ciudades Sostenibles” y amables con el medio ambiente.
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