Pico y Placa - Popayán: 5 y 6 | Cali: 5 y 6
Jueves, 22 de octubre de 2026

Las palabras también dejan huella

En nuestro diario vivir, los conflictos son inevitables, Sin embargo, no es necesario enfrentarlos con dureza ni maltratar a quienes...

Compartir:

Facebook
WhatsApp
Ilustracion sobre el poder de las palabras los conflictos personales la comprension y la reconciliacion
Imagen por: https://chatgpt.com/
GLORIA LEÓN VALENCIA Existen personas que se creen martillos y piensan que pueden golpear y maltratar a los demás, imponiendo sus ideas y pasando por encima de sus sentimientos y su dignidad.

En nuestro diario vivir, los conflictos son inevitables, Sin embargo, no es necesario enfrentarlos con dureza ni maltratar a quienes piensan diferente. Lo que necesitamos es aprender a dialogar, escuchar con paciencia y actuar con comprensión.

La palabra amable suaviza la comunicación, calma los ánimos y engrandece a quien la pronuncia. No necesitamos levantar la voz para tener la razón, ni herir para hacernos escuchar.

Que nuestras palabras no dejen heridas ni huellas negativas en el corazón de los demás. Que sean como un olor fragante que permanezca en sus recuerdos y haga que nos recuerden con cariño.

Porque las palabras pueden golpear como un martillo, pero también pueden acariciar el alma y construir puentes de amor y paz.

Las sagradas Escrituras, en el libro de loa proverbios 15:1, nos enseña que la respuesta suave calma la ira, mientras que la áspera provoca el enojo.

Jesús nos enseñó que no hay que pagar mal por mal, ni aplicar la ley del talión. Por el contrario, debemos actuar con amor, misericordia y perdón.

Para que exista una verdadera comunicación asertiva, es necesaria practicar el buen trato, respetar las diferencias y recordar que Dios es amor y el principal de sus mandamientos es amar.

Una palabra amable puede motivar a una persona a ser mejor cada día; una palabra áspera puede destruir su alegría y dejar heridas difíciles de sanar.

Debemos erradicar la creencia de que las palabras se las lleva el viento.Aunque dejan de escucharse, su eco permanece viviendo dentro del corazón de quienes las reciben.

¿Qué clase de huella quieres dejar? ¿huellas de amor y comprensión o heridas de dolor y resentimiento?

El poder de las palabras es inmenso: pueden convertirse en profundas heridas o en medicina para el alma.

Que nunca olvidemos que las palabras tienen consecuencias y que nuestra manera de comunicarnos reflejan lo que llevamos en el corazón.

Apunta en tu corazón: que tus palabras sean fragancia de amor y nunca heridas de dolor.

Bendiciones


Otras publicaciones de Gloria León en Proclama del Pacífico:

Silvio Avendaño
logo_proclama_optimizado

Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

Le puede interesar

Pc

Proclama Radio

En Vivo

Lo Más Leído

Únete a nuestro canal

Recibe las noticias más importantes al instante por WhatsApp