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Lunes, 12 de octubre de 2026
martes 18 septiembre, 2018 a las 4:33 pm

Las motos: otro absurdo de estos tiempos

Motos

Las motos: otro absurdo de estos tiempos

Guido Germán Hurtado Vera

(En memoria de Juan Jaime Holguín y decenas de ciudadanos quilichagueños víctimas de este flagelo)

Hablar de transporte público en Colombia es una mentira. Existe pero es perverso. Millones de colombianos han resuelto este problema adquiriendo motos. De acuerdo con el Registro Único Nacional de Tránsito, RUNT, en los últimos 10 años, se pasó de 2,3 millones de motos a 7,7 millones.

Este medio de transporte ha logrado convertirse en un mecanismo clave de generación de empleo e inclusión. Según cifras de Fenalco y la Andi, un 54% de los nuevos compradores de motos pertenece a hogares de los estratos 1 y 2. Es tal el éxito que las ventas crecen vertiginosamente.

En materia de locomoción las motos son una especie de salvación para los sectores menos favorecidos. Se observa en una congestión, millares de motos pasar rápidamente, al lado de vehículos llevando a sus ocupantes en menos tiempo. Han crecido también los llamados “moto-ratones” que van y vienen haciendo todo tipo de diligencias: pagan servicios públicos, van al supermercado a comprar víveres, llevan y recogen estudiantes, amas de casa y ciudadanía en general. ¿Quién de nosotros en una ciudad como Santander de Quilichao no ha utilizado sus servicios?

Otro aspecto de la proliferación de motos es su falta de limitaciones: las venden con la fotocopia de la cédula, inclusive una mayoría de sus compradores no saben conducir, a cuotas favorables, no se paga peaje y las normas de tránsito se pueden “quebrantar con total seguridad”.

Lo anterior es factible de ser corregido con una mayor educación de conductores y un código efectivo. Lo que no se puede permitir es la tragedia que ocasionan, miles de muertos y discapacitados. Un informe consolidado del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) registró que de las 7.158 muertes ocurridas en el 2016 por accidentes de tránsito, 3.759 fueron motociclistas, cada día murieron 10 en promedio. De enero a junio del 2017, los motociclistas se mantuvieron a la cabeza en la lista de víctimas mortales, representaron casi la mitad (48,7 por ciento) del total de fallecidos en accidentes de tránsito. Las cifras muestran que 55 peatones mueren al mes arrollados por motos

Qué paradójico. De un lado, las motos le han permitido a miles de colombianos de bajos recursos solucionar el problema del trasporte público y generar recursos. De otro lado, son instrumentos de muerte.

¿Cómo resolver esta desgracia?

Lo primero, es declararla como un problema de salud pública y luego admitir que se puede solucionar. El problema está en que a los alcaldes municipales (y el de Quilichao no se salva, menos su secretario de tránsito) afronten el asunto. Y les da pavor afrontarlo porque allí circulan miles de votos -en moto- que se podrían perder en las próximas elecciones. No es un asunto de ruedas, es un asunto político.

Lo segundo, pasa por una fuerte educación, cultura ciudadana y concientización de los motociclistas, muchos de los cuales solo les interesa que el caos persista, en éste no solo se sienten libres sino temerarios. Así que, entre la ineptitud de los alcaldes (y secretarios de tránsito) y la imprudencia libertaria de los motociclistas, pasa la solución a esta desgracia. Mientras tanto los ciudadanos vamos a necesitar de alas para volar y así poder preservar la vida.

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