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Jueves, 1 de octubre de 2026

Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara

fenomeno-Nino
Luis Alberto Barrera Moreno
Por: Luís Barrera

Lo esperamos de manera ansiosa y resignada como quien espera el nacimiento de un bebé, “que venga lo que Dios quiera”… ya habíamos tenido experiencias de sus estragos y consecuencias devastadoras en algunas regiones en donde ahora se valora más el agua que cualquier otro recurso natural. Lo que nos lleva a pensar si el fenómeno del Niño se está convirtiendo en una imprevisión o en una improvisación.

La falta de agua está llegando a ser un problema de todos. El agua es un fondo y derecho común y es un recurso que se acaba. La falta de agua está amenazando con incidir también en la generación de energía eléctrica y se ha presentado cortes del servicio de acueducto con un racionamiento como las condiciones lo ameritan en algunas ciudades.

Quienes más a sufrido por estos días la sequía y la ola de calor han sido los agricultores que se han visto afectados en sus siembras con la incidencia en el ciclo de vida de plagas y enfermedades, con la inestabilidad en el precio de sus productos, con la baja en la producción, con la reducción de su capacidad técnica, entre otros.

Tradicionalmente los cultivos que más se han afectado con este fenómeno son: café, frutas y hortalizas, flores, yuca, palma africana, arroz, papa, maíz, algodón, caña panelera, plátano, cacao y fríjol. La producción de leche, también se ha visto repercutida.

Los bosques y las coberturas vegetales por el bajo nivel de humedad se generan más condiciones que favorecen la ocurrencia de incendios forestales. Además, las personas no han sido conscientes del nivel de peligro y también desarrollan quemas para la siembra y otro tipo de fogatas que ponen en riesgo la vida de comunidades, flora y fauna.

El mundo en el que vivimos está lleno de amenazas, es decir, de eventos que pueden causarnos daño. Los desafíos, que se originan tanto en manifestaciones de la naturaleza como en acciones humanas, son básicamente potenciales.

Una de las características de los peligros y riesgos que se originan en la naturaleza es que no se puede anticipar el momento de su ocurrencia, pues por el grado actual de nuestros conocimientos son fenómenos esencialmente aleatorios; es decir, no determinísticos. Y entonces nos preguntamos “El Niño: ¿Un desastre o un fenómeno?”.

Las amenazas del mundo natural están ligadas al azar y son totalmente independientes de la voluntad humana, aunque tenga ciertos grados de advertencias y alertas tempranas. Ejemplos clásicos de ellas son, como lo han constituido, los movimientos sísmicos y el Fenómeno El Niño.

Con el fenómeno del Niño, se está recomendando tomar una serie de medidas preventivas, en los diversos sectores. El objetivo es mitigar, al menos, los efectos adversos de esas posibles fuertes precipitaciones. Surge entonces otra inquietud. ¿Cómo aumentar los niveles de éxito de estas medidas?

En cualquiera de los grandes problemas que el hombre y la sociedad enfrenten, las medidas que se tome serán más efectivas en la medida en la que estas se adopten (y ejecuten) desde diferentes niveles de la sociedad civil y de los gobiernos; la efectividad se incrementa si las medidas que se adoptan son multidisciplinarias con corresponsabilidad y logran una mayor participación.

Por ello, las instituciones y las empresas no deben ser ajenas a la planificación de tales medidas, en este caso, para enfrentar a un fenómeno climático que afecta fuertemente a casi todas las actividades productivas de las distintas regiones de Colombia y, en consecuencia, el desarrollo del país.

En una sociedad organizada, o que se estime serlo, las medidas preventivas deben empezar desde el nivel doméstico (ahorrando agua), luego, extenderse al nivel comunitario (cuidando las cuencas y bosques) y al nivel general asumiendo medidas institucionales o gubernamentales, mapas de riesgos y contingencias capaces de mitigar los efectos de un fenómeno del que solo la sabia madre naturaleza conoce a fondo.

Hemos tenido el tiempo suficiente y las precauciones necesarias por tomar, que no se justifica que año tras año y en temporada cíclica estemos improvisando en algo que era previsible.

Hoy nos toca el “niño” con sus calores y sequías, pero mañana vendrá la “Niña” con sus torrentes aguaceros, inundaciones y desbordamientos.

Es por ello que se debe comenzar a trabajar en el acondicionamiento de la infraestructura vial, por ejemplo de todo tipo, para afrontar lluvias, así como para almacenar y aprovechar adecuadamente el recurso hídrico, debe ser previsto en todas las instancias. La infraestructura vial, carreteras, caminos y puentes deben ser reparados o construidos adecuadamente para evitar su deterioro por lluvias asegurando el transporte y evitar el aislamiento de pueblos, porque recordemos que las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.

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