Las Farc y el Cauca

Por: Felipe Solarte Nates.- Sin duda que al departamento, que más perjudican las negociaciones de paz con las Farc, sin tregua y en medio de acciones armadas de parte y parte, es al Cauca.
Ante la ofensiva del ejército por desmantelar diversos frentes guerrilleros asentados en los cuatro puntos cardinales del departamento, para la guerrilla cualquier justificación es válida, buscando demostrar que no están aniquilados y en esta tónica recrudecer acciones, esta vez con el pretexto del sexto aniversario de la muerte de su fundador Manuel Marulanda Vélez, más conocido como ‘Tirofijo’.
En el pasado mes las Farc volvieron a jaquear al casco urbano y veredas de Toribio, Tacueyó, Inzá, Sucre, Guapi y para rematar, iniciando abril, dinamitaron la carretera Panamericana, en La Agustina, municipio de Santander de Quilichao, entorpeciendo la comunicación y el intercambio comercial del Valle, Caquetá, Putumayo, Nariño Huila, Cauca y con el Ecuador, creando además mala imagen entre los visitantes que espera Popayán, durante la cercana Semana Santa.
Paradójicamente, mientras el gobierno nacional, acaba de nombrar al exalcalde de Bogotá, Lucho Garzón, para que lidere la resurrección de la Comisión Nacional de Paz, – creada por mandato constitucional durante el gobierno de Samper, pensando en solucionar los numerosos problemas del ‘posconflicto’ – en el Cauca, como si fuéramos una isla de la era jurásica plagada de dinosaurios, vivimos de lleno en él, con la pesadilla e inseguridad cotidiana para sus habitantes, la mayoría campesinos e indígenas que habitan los municipios con influencia guerrillera, quienes además son víctimas de los intercambios de disparos durante los combates y de las armas hechizas de la guerrilla, como los cilindros y tatucos. También sufren el reclutamiento forzoso, o mediante engaños, de menores de edad, que sirven de carne de cañón y retroalimentan el conflicto.
Sin duda, fuera de las ineficientes administraciones locales y seccionales que han padecido los municipios y el Departamento en los últimos años, manifestadas en su pobre capacidad de invertir bien los recursos propios, de la Nación y de regalías, además de la politiquería y el clientelismo, la otra plaga que carcome al Cauca y frena su desarrollo es la acción de las Farc, que cogieron su territorio como centro de operaciones, para demostrar que están vivos, mientras su cúpula adelanta lentas negociaciones de paz, en La Habana. Si a esto agregamos que las llamadas bacrim, derivadas de los ‘rastrojos’ y otros grupos criminales, han compartido con la guerrilla en la costa pacífica y otras subregiones del departamento la explotación del narcotráfico a partir de la marihuana, cocaína y heroína y la minería ilegal, el panorama no puede ser peor, a pesar de las buenas intenciones del gobernador Temístocles Ortega, que ha contado con mayores recursos propios y del gobierno nacional para proyectar numerosas obras de infraestructura vial y de servicios públicos y programas en educación, salud y fomento a la producción agropecuaria y el turismo, los cuales no podrán implementarse con éxito, mientras los grupos armados interfieran en su construcción y ejecución, al adelantar saboteos, como el de la madrugada del pasado lunes, cuando destruyeron gran parte de la banca de la Panamericana.
Al país y en especial al departamento del Cauca, más les convendría que aceleren las negociaciones de paz en La Habana, con Constituyente o sin ella, pues la zozobra de la guerra, nos tiene amarrados en la incertidumbre.
Esperamos que en noviembre, para el aniversario de la muerte en combate en el Cauca, del jefe Alfonso Cano, el gobierno haya logrado un acuerdo de tregua o cese de negociaciones con la guerrilla. De no ser así… la de combates y explosiones que nos esperan… cuando las Farc, cogieron al Cauca, de trompo quiñador…




