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Viernes, 9 de octubre de 2026

Las FARC ¿Cuál Ejército del Pueblo?

Farc vuelan torre de energía en Buenaventura
Germán Pabón Gómez
German Pabón Gómez El Portal de Shambhala Popayán, junio de 2015

En efecto ¿cuál, pero cuál es la bufonada de las FARC? quienes sin medida se disfrazan como amantísimos de la paz, y dizque como ¿Ejército del Pueblo?

Esa usurpación de “Ejército del Pueblo” jamás ha aguantado como símbolo ni realidad política, toda vez que los resultados a lo largo de medio siglo de terrorismo, por sí solos se han encargado de negar esa etiqueta artificiosa.

Puede afirmarse sin riesgo alguno de extravío en lecturas de teoría y práctica política, que esa chapa corroída de “Ejercito del Pueblo” las FARC la convirtieron en lugar desgastado y diatriba panfletaria, hasta el extremo que, además de contra-revolucionarios, les cabe hasta la empuñadura, la etiqueta de: Ejército contra el Pueblo y Ejército enemigo del Pueblo.

¿Cuál, pero cuál Ejército del Pueblo?

Si durante más de cincuenta años han atacado la infraestructura petrolera, energética, las vías públicas, han bombardeado capitales de municipios, han causado daños ambientales y económicos irreparables, y todo ello para ¿beneficio del Pueblo?

¿Cuál Pueblo y cuáles beneficios a favor del Pueblo han logrado como devastadores del Pueblo?

Si a lo largo de medio siglo, como seudo-revolucionarios, usurpando el nombre y representación del Pueblo que jamás les ha otorgado mandato alguno, expreso ni tácito, que para nada se siente representado en ellos, sin desfallecimiento han asesinado soldados, policías en nuestro Departamento del Cauca e indistintas regiones.

Si como usurpadores del nombre del Pueblo han proseguido en su exclusivo propósito de asesinar Pueblo y más Pueblo, y en lugar de reprochar esa hoguera siniestra condenada a llamaradas perpetuas, como hienas insaciables le han rendido culto al asador y al canibalismo con la carne inocente del Pueblo.

Si después de asesinar Pueblo, con bufonadas reiterativas aparecen en el teatro de la hipocresía a cumplir con el libreto y papelón de mesías en ruedas de prensa.

Si después de masacrar Pueblo, aparecen como amantísimos de la vida y la paz, como Ejército del Pueblo, y en lugar de asumir la responsabilidad criminal, con desfachatez justifican el asesinato del Pueblo, manifestando que son los costos de la guerra, y culpan al Gobierno por no haber declarado el cese bilateral del fuego.

Entre la voluntad de diálogo y la voluntad de paz existen diferencias abismales. Es claro que las FARC tienen voluntad de diálogo, pero la solitaria circunstancia de apoltronarse en una mesa de diálogos allá en La Habana, no traduce que posean voluntad de paz.

La voluntad de paz no se manifiesta de manera exclusiva en palabrerías desgastadas, sin resonancia alguna, ni en reiteración de comunicados panfletarios para ser leídos por la guerrillerada por allá en los cambuches de los diferentes frentes delincuenciales.

Las FARC por el estrabismo político que los convirtió en sordos y ciegos, que no les permite divisar más allá de los cañones de las metrallas embadurnadas de sangre, ni concebir el éxito y legitimidad política más allá del listado innumerable de policías y soldados asesinados que exhiben como trofeos de guerra, como si los asesinatos fueran las únicas ganancias para ponerlas en la subasta de la impunidad total que apuestan negociar:

No han entendido que este Nuestro proceso de paz y el posconflicto no está dado para concebirlo de manera exclusiva entre ustedes, entre la comandancia y guerrillerada de las FARC, y el Gobierno.

Quizás, el día que las FARC asimilen que éste Nuestro proceso de paz y el posconflicto está dado para concebirlo y ponerlo a andar a futuro entre todos los actores del conflicto, entre todas las víctimas, incluidas todas las víctimas que ellos han dejado como victimarios, y entre todo el pueblo colombiano en las indistintas regiones de nuestro territorio:

Quizás ese día, comprenderán que el Pueblo Colombiano jamás les ha otorgado mandato para asesinar Pueblo, y quizás ese día entenderán que el Pueblo Colombiano no se siente para nada representado en ellos ni en ninguno de sus negociadores de La Habana, y quizás ese día comprenderán que ellos de “Ejército del Pueblo” no tienen nada, y que de Ejército contra el Pueblo y Ejército enemigo del Pueblo, lo tienen todo.

Señores de las FARC: Asimilen y disciernan que ustedes jamás han sido el Ejército del Pueblo, y que entre más y más Pueblo asesinen, mayor será el impacto de la desvergüenza y mayor será el desgaste de la pretendida legitimidad política que ustedes reclaman a nombre del Pueblo Colombiano que jamás les ha otorgado vocería alguna, que para nada les pertenece ni para nada se siente ligado ni perteneciente con ustedes.

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