La vía Puerto Tejada- Cali: Trocha que avergüenza
El invertir menos de lo necesario, o no invertir, conduce a pérdidas de capital, o bien, a gastos mayores en el futuro, o lo más lamentable, a la pérdida irreparable de vidas humanas.
El título de esta columna no busca incomodar o insultar a las autoridades con respecto a las condiciones en que se encuentra la carretera Puerto Tejada-Cali que en sus 17 kilómetros se ha convertido en una verdadera trocha que avergüenza. Por el contrario, es indulgente, porque los habitantes de la zona norte del Cauca y sur del Valle que transitamos por esta importante vía de comunicación interdepartamental que enlaza a más de cuatro municipios y la región más productiva del Departamento, sufrimos todos los días por las condiciones deplorables en que se encuentra.
Es una vergüenza que esta carretera sea de las que más mayor mortalidad y de alto riesgo de accidentalidad que presenta esta región y que pese al llamado al gobierno nacional de los gobiernos municipales y departamentales, nadie hace nada serio y concreto por intentar remediarlo.
Las infraestructuras viales constituyen uno de los pilares básicos del crecimiento de cualquier región, tanto que una buena inversión en este sentido puede provocar incrementos del PIB muy sustanciales y apetecibles, además de mejorar la productividad económica se estimula el nivel y bienestar de sus habitantes.
A la reinante inseguridad ciudadana de Puerto Tejada se le ha sumado como carta de presentación para quien vaya o transite por sus inmediaciones, una carretera en vulgares condiciones, que requiere impostergable recuperación, ampliación y alumbrado, que dignifique a las gentes de una zona que aporta la más grande fuerza laboral tanto a las empresas del sector agroindustrial de la caña de azúcar, como de las demás empresas que aspiran a convertirse en zonas francas.
En consecuencia, se vuelve tarea prioritaria de los gobiernos locales, del sector productivo, los congresistas, dirigentes y la comunidad en general, iniciar un llamado vehemente y una protesta airada para buscar una solución al pésimo estado de intrasitibilidad y alto riesgo de esta importante vía, si es que se pretende, de corazón, incrementar la productividad y competitividad de esta región.
Las crecientes demandas contra empresas privadas, el Estado y sus entes territoriales por los accidentes ocurridos en estas vías, superan el triple de lo que demandaría la recuperación de la vía, algo incongruente sino se no toman con prontitud la eficacia de las medidas preventivas y paliativas en una carretera convertida en una trocha.




