LA VERDADERA CARA DE LA REGIÓN

Por: Hernán Luna – Periodista
La problemática que hoy vive Santander de Quilichao y el Norte del Cauca es una realidad que azota a nuestra región y que se manifiesta en violencia, drogadicción, enfermedades de transmisión sexual, desequilibrio social, trabajo infantil, flagelos que invisiblemente destruyen nuestra sociedad pero que por el orden público revelado en amenazas e intimidación, extorsión y por la concentración de combates en esta zona del departamento, no permiten un tratamiento adecuado y oportuno, se confunden en una amalgama inextricable.
Es realmente muy difícil para cualquier autoridad o institución del Estado controlar las irregularidades tan diversas que se exteriorizan y rodean nuestro entorno, volviéndose una tarea muy ardua y con demasiado compromiso hacia ella, los resultados visibles y concretos no son los que se esperan.
Es muy reconocida la mala imagen que se proyecta al país y por ello desde todos los sectores sociales se exigen estrategias que ofrezcan soluciones efectivas y de impacto. A pesar de todo, estamos seguros de que la región cuenta con excelente potencial para el progreso y la calidad de vida digna. Santander de Quilichao incluye en su patrimonio un valioso arsenal en lo cultural y en las artes, no pueden desdeñarse sus grandes posibilidades turísticas –por sus atractivos, tan bellos, en lo ambiental, sus hermosos paisajes–, en lo educativo – por sus grandes proyectos en educación para este año y el año próximo-, en su potencial agroindustrial, todo en un solo y rico marco pluriétnico y multicultural que es el verdadero contexto del norte del Cauca, donde la riqueza y la buena vida podrían darse si de estos fundamentos dependiera.
Ahora, se conoce el gran aporte que significa el norte para el departamento del Cauca, por el gran auge de la zona industrial y el gran potencial que tienen las personas de la “Tierra de Oro” de superarse, con ganas de salir adelante y con sueños de ser una ciudad región que logre brindar confianza entre la comunidad y las instituciones del Estado; reitero, la confianza en la institucionalidad es primordial para que la gente crea, de lo contrario, seguiremos nadando río arriba en medio de la más borrascosa incertidumbre que paraliza el progreso. Y esa confianza, incluso la del inversionista, se gana es con resultados que dignifiquen a nuestras gentes, que puedan generar desarrollo y progreso.
Foto Tomada de: http://www.amunorca.gov.co/municipios
Por lo anterior, aceptar y reconocer que los problemas siempre están presentes, visible e invisiblemente dentro de la comunidad, que son de difícil manejo a la hora de actuar, es un primer paso. Pero de inmediato, pasar a la planificación y a los estudios técnicos que permitan diseñar la inversión pública y construir diariamente la ciudad región que cada uno de los habitantes de esta comarca soñamos. Estoy seguro de que existen personas diligentes y con deseos de mejorar nuestra región, que tratan de dar lo mejor de sí para ser siempre parte de la solución y no del problema. Manos a la obra.





