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Miércoles, 7 de octubre de 2026

La súplica de un pueblo

La súplica de un pueblo
La súplica de un pueblo
Imagen: https://www.miranda-cauca.gov.co/

COMUNICADO DE PROCLAMA DEL PACÍFICO

¿Por qué tanta crueldad, Dios mío? ¿Por qué tanta perversidad?

En el norte del Cauca, y en particular en Miranda, prácticamente es infinito el dolor que se ha desatado con el secuestro de un ser humano, de un menor de 17 años, hijo del exalcalde y gerente de la Industria Licorera del Cauca, Samuel Londoño. Este rapto es un acto de inhumanidad que ha dejado inmensa angustia en el corazón de un pueblo entero.

Nadie entiende cómo un ser humano puede demostrar tanta dureza con una familia que ha entregado su vida al servicio público. Nadie puede comprender cómo se retiene, cómo se priva de libertad a un menor, a un hijo que representa la ilusión de un hogar y la esperanza de una comunidad entera.

Su ausencia ha destrozado a sus padres y a todo un pueblo que hoy clama por noticias, por una señal que devuelva, aunque sea un respiro de alivio.

Ocho días han pasado. Ocho días de silencio, de incertidumbre, de dolor. Ocho días en los que Miranda, y todo el norte del Cauca, han vivido con el alma suspendida, sin saber si su hijo está bien, si come, si duerme, si llora. A quienes lo retienen desde la tarde del martes 2 de septiembre, hacemos un llamado a la cordura, la generosidad y la compasión. Comprendemos que las motivaciones de un secuestro son complejas y a menudo crueles, pero les suplicamos que, por un momento, consideren el infinito dolor que están causando.

Demuestren un acto de piedad. Piensen en la tranquilidad de una familia que, moralmente destruida, solo pide una señal, una voz, una noticia que les devuelva el alma al cuerpo. Permítanle volver a casa. Permítanle abrazar a su madre. Permítanle seguir soñando con un Cauca en paz.

Porque si aún queda un resquicio de humanidad en quienes lo retienen, este es el momento de demostrarlo. La paz no se construye con armas. Se construye con gestos. Y liberar a Samuel sería el gesto más noble que este pueblo podría recibir.

Nadie sabe nada, y esa falta de información es una tortura que se repite minuto a minuto.

La población clama por una noticia, cualquier noticia que permita a la familia y al pueblo empezar a respirar de nuevo. Que esta súplica, nacida del dolor y de la solidaridad, encuentre eco en la humanidad que aún pueda existir en el corazón de quienes lo retienen. Permitan que la esperanza vuelva a brillar en Miranda.

No se trata de ideologías, ni de justificaciones, ni de razones políticas o económicas. Se trata de la vida de un joven que merece crecer, soñar y servir. Se trata de la dignidad de un pueblo que no puede perder la fe en la humanidad.

Miranda y el Cauca claman por su regreso. La solidaridad se une hoy en una sola voz: basta ya de tanto dolor. Que prevalezca la vida sobre la violencia, la compasión sobre el odio y la esperanza sobre la crueldad.

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