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Jueves, 1 de octubre de 2026

La Soledad de Santos

santos

Crepitaciones

Sin lugar a dudas, en estos momentos de “efervescencia y calor”, cuando el Presidente Santos está a punto de concluir su mandato presidencial (y de pronto, tal vez prosiga su próxima reelección), es el colombiano más solitario de nuestro país. Semejante contradicción, verdad ¿amables lectores?, pero en Colombia todo es posible, hasta lo más absurdo, imagínense ustedes. amables lectores, el Presidente encargado de dirigir a 41 millones de compatriotas, quien debiera estar bien acompañado y respaldado en estos momentos fundamentales de nuestro proceso democrático e histórico, por el inminente y ojalá fin del conflicto armado de los últimos 50 años, es una persona que a cada instante le nacen contradictores “gratis”, y se siente solo, demasiado solo.

Bajo las anteriores premisas, los colombianos de bien, debemos rodear al unísono a nuestro Presidente, así haya dado bandazos a diestra y siniestra, así se haya equivocado garrafalmente en las últimas protestas, al descalificarlas y haber negado su existencia. Sin embargo, donde sí creo que está dando en el blanco, es en sus intenciones de buscar el fin del conflicto por todos los medios posibles y por haber. De acuerdo a esta consigna, tan necesaria para nuestra patria, debiera existir la unión de voluntades y de esfuerzos en torno a tal propósito. Pero no existe, y esto es algo preocupante y llama a la reflexión de inmediato.

Al escribir lo anterior, al instante me acuerdo de mi profesor de Historia de Colombia en mi Normal de Bolívar (Cauca), cuando con lujo de detalles nos explicaba el período denominado La Patria Boba, el cual consistió en que los criollos de la época, posterior a la Independencia de Colombia, no pudieron gobernarse por sí mismos (tras cuatro siglos de dominación española) y entonces comenzaron a rivalizar entre ellos, con toda clase de rencillas y actuaciones anormales y estrambóticas.

Algo parecido está sucediendo en la actualidad, a propósito de lo comentado al comienzo de esta columna. En vez de estar todos en un solo frente de solidaridad y compañía, aspirando a finalizar el conflicto eterno colombiano, ahora que existe esa oportunidad; sin embargo, están saliendo muchos contradictores y enemigos de la paz, con claras intenciones de saboteo y daño al proceso, iniciado hace un año. Así por ejemplo, tenemos a Uribe, quien a cada rato está lanzando cargas de profundidad, al estilo de los torpedos, contra el barco de la paz (por ejemplo, el famoso episodio de las fotos en La Habana y así por el estilo).

No dejemos solo al Presidente. Esta es la ocasión de hacer patria y demostrar que somos capaces de forjar una nueva Colombia, pacífica y amable para nuestros hijos y familiares.

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