La Sanación de Humberto Cardona
Con Humberto, recordamos el Puerto Tejada de hace más de tres décadas cuyos recuerdos afectivos nos llevó a evocar amistades y momentos con alegres vivencias incomparables a lo que inexorablemente hoy es conducida esta ciudad.
Cuando le pregunté si deseaba tomarse alguna cerveza o trago para que nos acompañara con mayor ánimo, tajantemente me dijo que hacía 10 años había tomado la decisión de no volver a ingerir bebida embriagante alguna por una razón: se había curado de un cáncer digestivo que lo tuvo al borde del desespero y la muerte.
Humberto Cardona nos contó entonces, visiblemente conmovido la maravilla que el Señor había obrado en él, tras asumir dejar el alcohol que lo despersonalizaba y entregarse a la voluntad de Dios, después de padecer un cáncer muy agresivo que lo había reducido física y emocionalmente.
Formado bajo los cánones revolucionarios del marxismo-leninismo, con ideas socialistas y comunistas, encubadas en la Univalle, donde hoy es un destacado catedrático, además de docente de la Universidad San Buenaventura, Humberto, ha sido uno de los hombres inquietos y pensadores que mucho ha aportado a la Puerto Tejada que siempre hemos soñado.
El testimonio que nos entregó fue muy edificante y revelador, máxime viniendo de quien alcanzó a ser ateo con convicción y un intelectual de muchos quilates humanos y profesionales.
Esta sanación experimentada por Humberto Cardona él mismo la resumió “El Señor me tocó con sus manos milagrosas, e hizo que mi vida cambiara por completo. He comprobado qué tan grande es su misericordia. Dios es Amor, don de vida misericordia y comprensión total, es Gloria eterna, consuelo de tristeza y liberación del alma”.
Al escuchar al nuevo Humberto Cardona, me dí cuenta que la sanación es un acto de inmerecida misericordia por parte de un Dios soberano.
Y aunque nos confesó que se congregaba eventualmente en la “Iglesia Cuadrangular”, pudimos comprobar entonces que como en su caso, la sanación interior y física en Cristo permite la salud sin distinción de credo o fe, en Cristo la fe es única, fundamental es la creencia pero bajo la misericordia infinita de Cristo el nos sana con solo pedírselo curiosamente, así no seamos cristianos, porque para Jesús el mensaje es claro:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida», parecería una soterrada táctica evangelizadora, de hecho lo es porque para obtener la salud en Cristo el alma deberá abandonarse a su voluntad, no es alma que permanece inerte en la sanación ella debe contribuir con su esfuerzo a la entrada en escena de Jesús, por tanto es vital abrir el entendimiento y el corazón y dejar entrar a Cristo , así tendremos un proceso pleno de salud y de libertad, no hay problema que en Cristo no se resuelva, pero el abandono incondicional mejor bajo la lleves de la Iglesia Católica a su amor es crucial, una entrega limitada producirá una respuesta limitada.




