LA SALUD: CADA DÍA MÁS ENFERMA


Loco-mbiano
Día que pasa la Salud en Colombia es una mentira que corre de boca en boca. Es un desiderátum, una herida abierta que arde, una palabra que se pronuncia por costumbre pero que no responde a una realidad. Es una entelequia de esas que odian los amigos de decir las cosas por su nombre.
Hubo una esperanza de cambio cuando llegó brioso el ministro Alejandro Gaviria y anunció que acabaría con las EPSs. Hubo otra oportunidad cuando SaludCoop, la EPS reina y ejemplo de malos manejos que fue declarada en quiebra y fue sustituida por CafeSalud. Tenía un mundo de afiliados: más de cuatro millones. Era el momento de recapacitar y unir todas las EPS en una con una administración férrea y que tuviera el control con unas manos honestas.
¿Cómo pudo subsistir tantos años el Seguro Social creado en 1946 por la ley 90? ¿Cómo ha podido sobrevivir el Estado en estos órganos de control y de recaudo que tenemos? ¿En dónde están los abogados, los contadores, administradores, médicos, los talentosos empresarios que manejen monstruos como Ecopetrol antes de Reficar, el Banco de la República, Avianca, las empresas de los Sarmiento Angulo, Ardila Lulle? ¿Por qué allí sí hay orden, ganancias, juntas directivas incorruptibles? ¿Y dónde están el Contralor general, el Procurador General, el Defensor del Pueblo, el Superintendente de Salud que no ponen punto final al desbarajuste?
¿Ya no se encuentran administradores ejecutivos que gerencien una entidad nacional con subsedes departamentales? Habría gerentes idóneos que hagan funcionar clínicas en su territorio y atiendan decentemente a sus afiliados y les suministren sus medicamentos a tiempo y nombren médicos y cirujanos competentes que no necesiten una fila de tutelas para que hagan una operación?
Ya está probado que la empresa privada se acabó en Colombia. Nuestras universidades no han formado ejecutivos capaces de liderar, de manejar con lupa los recursos, que vayan adelante con el ejemplo y no dejen pulular la corrupción en sus finanzas y aparato administrativo.
¿Qué se hicieron los Umaña, los Arias, los Patiño, que dieron lustre al antiguo ISS? ¿Qué se hicieron los gerentes regionales que supieron responder las necesidades en la provincia con lujo de gestión y resultados? ¿Por qué una experiencia tan larga y meritoria no se restablece?
Desde la aparición de la Ley 100 la salud solo ha dado tumbos y tumbaos. Ha sido una sucesión de puertas giratorias, recobros, desvío de los dineros para otros usos extraños a la finalidad de la Salud y operaciones, se ha feriado su presupuesto, las pensiones son una burla, hay un abismo en la manera como liquidan pensiones en Colpensiones y cómo lo hacen con descuentos las corporaciones de ahorro privadas.
El modelo privado se creyó que era claro, rápido, efectivo, justo con el usuario. Pero se ha llegado a la conclusión que es más voraz que el manejo del Estado. Las EPS en manos del sector privado han llegado a ser más precarias e ineficaces que el manejo al que se criticó del difunto Instituto de Seguros Sociales oficial. Nunca se había visto tanto dolor, tanto descaro en la atención en urgencias y en la rutina de asignación de citas y operaciones en la actualidad en las EPS privadas. Que son otro paquidermo, peor que el del Estado.




