El río Palo muere al ritmo de la minería y la contaminación


Las explotaciones mineras sumadas a la contaminación y al deterioro que sufre el río por el desvío de su cauce para abastecer los cultivos de caña del sector y de fincas aledañas, tienen agonizando al río Palo.
El río Palo es la principal fuente hídrica de los municipios de Guachené, Puerto Tejada y Padilla, pero la explotación minera legal e ilegal, el desvío de su cauce lo tienen al borde de su extinción.

Nace en el páramo de Santo Domingo en el flanco occidental de la cordillera central al nororiente del departamento del Cauca y desemboca por la margen derecha del río Cauca (que abastece a gran parte del país) en el sector llamado Bocas del Palo, aproximadamente a 100 kilómetros aguas abajo de la represa La Salvajina; recibe además la influencia directa e indirecta de los municipios de Toribío, Caloto, Guachené, Villa Rica, Padilla, Puerto Tejada y Corinto.
Por los alrededores y zonas ribereñas del río Palo y sus afluentes como Guengüé y La Paila, se puede constatar que las basuras y escombros tienen ‘inundadas’ las orillas de estos caudales. Las aguas lucen turbias y, en muchas ocasiones, desprenden olores nauseabundos, disimulando este daño solo en temporada de lluvias. La minería que busca el oro y el dinero en el norte del Cauca, muchas veces para sostener una familia o para llenar los bolsillos de quienes sí se lucran por esta explotación, está matando al río Palo, que pide a gritos su recuperación y protección. Las desviaciones del río también han causado que haya perdido su cauce. El río se está secando, por el momento agoniza.

El problema del río El Palo radica en una verdadera falta de gestión efectiva para la protección de la cuenca, un tema que involucra a entidades como la CRC, las administraciones locales y el sector privado de la zona y que exige un trabajo conjunto y articulado entre los diferentes beneficiarios.



