Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026

LA RABO DE AJÍ

Serpiente rabo de ají

eljodario

gardeazabaljodario1
Gustavo Álvarez Gardeazábal.

La semana pasada don Albino Lozada Perdomo, un campesino de Iquira, hizo lo que tantos agricultores colombianos hacen varias veces durante el día, se abrió a un lado del surco y orinó. En ese momento una culebra rabo de ají, de las negro con rojo, pequeñitas, que brincan atraídas por el calor humano (y seguramente más por el chorro) saltó y lo picó en su espada viril.

Como estamos en el 2016 y la gran mayoría de campesinos tienen moto y hay carreteras y hay hospitales, un compañero lo llevó rápidamente al hospital más cercano, y desde allí lo trasladaron hasta la clínica donde existía el antídoto y pudo salvar su vida. No conocemos el parte médico sobre los otros daños que puede haberle causado el veneno.

Hace muchas décadas, en la vega del río Porce, entre el salto de Guadalupe y Anorí, en la Antioquia de mis mayores, don Santiaguito Rendón, el abuelo de mi primos, era dueño y señor de solares, mulas y minas y salió a hacer lo mismo que don Albino y aunque siempre dijeron que lo picó una mapaná y no una rabo de ají (que entonces abundaban en selvas de la orilla del río), la culebra repitió idéntica la operación.

No existían ni carreteras ni motos ni hospitales ni suero antiofídicos y lo único que podrían haber hecho sus arrieros o sus trabajadores era chuparle el veneno inmediatamente en el sitio donde la culebra lo picó. Las rígidas normas victorianas y eclesiásticas que regían entonces les crearon escrúpulos a los que le rodeaban y, acaso hasta a él mismo y, por no perder la hombría, le impidieron salvar la vida.

Mi abuela Natalia, que era su esposa y vivía entonces en su finquita de Malabrigo, quedó viuda con 5 hijos, pero convencida que su marido no había pecado contra natura.

Publicada en ADN / Sept 2016.
@eljodario
www.eljodario.co

Articulos relacionados