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Viernes, 9 de octubre de 2026

LA POESÍA, INMORTAL PARA QUIEN LA VIVE

LA POESÍA, INMORTAL PARA QUIEN LA VIVE
LA POESÍA, INMORTAL PARA QUIEN LA VIVE
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
LA POESÍA, INMORTAL PARA QUIEN LA VIVE
Imagen: http://bit.ly/2ANUZ8C

Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
escuchas otras voces en mi voz dolorida. 

Frag. Poema 5, Neruda.

Vuelve el tema en mente y letras de Rolando Gabrielli en Letralia. Si la Poesía es inmortal. Continúa hoy vigente la palabra vibrante de Homero o de Virgilio o de Dante o de El Bosco o de Miguel Ángel? Sí, porque la poesía nace y rueda por las palabras, las líneas y colores y sobre las piedras y el mármol de Fidias.

Mientras que haya lectores, bocas que las pronuncien, mentes que las disfruten y ojos que laman con la mirada las superficies y las ondulaciones del cincel, el arte sobrevive y permanece en el mundo de quienes las produjeron. El ser humano fue el origen y el destinatario. ¿Hasta cuándo alguien va a saborear al Ciego de Quíos? ¿Cuándo alguien se sobrecogerá de asombro contemplando las tormentas sobre el mar y a los dioses y diosas por entre el velo partido por el rayo desafiando la terquedad del hombre en un barco débil?

La belleza de unas cuantas palabras puestas en boca de un dios o una diosa y escritas por un humano tendrán siempre el mismo efecto. Continuarán ejerciendo la misma fascinación y sacando a flote las emociones que duermen en el corazón de quien las lee y agita su fantasía. Ahí está certificando la Poesía que vive y mueve entrañas y levanta otras tempestades en la imaginación.

La discusión, pues, de si la Poesía es inmortal es inocua en sí, como una propuesta general. Ha lugar si se toma como una realidad cada que un poema o unos versos siquiera son leídos y producen el efecto de tomar por asalto el interés de quien lee y los asume. La poesía de quien escribió será medida por el curso del tiempo que sea saboreada.

Cumplirá su parábola a lo largo de tanto tiempo, sea que se lea en una página de papiro antiguo o en libro editado por el inventor de la imprenta o en la pantalla mágica de internet. Y, podrá seguir esa secuencia. Continuará la Poesía de alguien verdeada, viva, como santificada por un hálito que la ilumine por dentro y la haga respirar en el alma de otro lector.

Podrá tener valor literario hoy que se escribe un texto y por tiempo un poco más adelante en tanto signifique un eslabón más del conocimiento o la belleza humana. Luego se sumirá en el piélago de la oscuridad y se perderá para siempre. Se cumplirá aquel dicho que lo humano goza de la misma suerte del quien lo crea. Ni siquiera lo que Dios creó sobrevive. Murió Eva. (…¿acaso existió…?) Entonces, ¿a qué pretender seguir queriendo sostener que si la Poesía es eterna? Sí, como el líquido o la sustancia de la alquimia fue una invención de una época en el medio evo y se pretendía que era el gran invento, la Poesía es otra entidad vaporosa y como el humo que salía de las redomas de los alquimistas.

El moderno alquimista que mezcla palabras y construye un poema y levanta un santuario donde reina Erato es temporal. Ella saldrá sin ser notada y se alojará en otro cubículo que laburó otro poeta. Sic transit gloria mundi…

29-11-17                                             11.01 a.m.

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