LA POESÍA DE PAULO PAES


Los poemas de este libro no son sencillos, editado por la Cooperativa Editorial Magisterio, en cuya dirección editorial estuvo el poeta Mauricio Contreras, homónimo de un editor fallecido recientemente, fue el primer desterrado por “Platón” el director de la Casa de Poesía Silva de Bogotá. Porque como dice José Luis Borges: “No es lo sencillo que no es nada, sino la secreta complejidad de las cosas”. Están alejados de la solemnidad, como producto de su propia alquimia, en la que se mezclan el rigor verbal, el humor, y la sutil ironía. Ingrediente, necesario de la postmodernidad literaria actual, como dice Wayne Booth, en su “La retórica de la ironía”.
La “Yroneia”, utiliza un tono burlesco para decir lo contrario de lo que se piensa. Usando este recurso para que el mensaje al lector no le llegue de forma pasiva. Rebaja lo que quiere exaltar y niega lo que se afirma. Es una lúdica del pensamiento como lo logra Gabo en su obra, buscándola en las todas cosas verdaderas con facha de mentiras, como la ocurrencia de un general colombiano, que se paseó en bermudas y guayabera, como si nada en plana zona de guerra con la guerrilla.
De este contenido son los poemas del brasileño José Paulo Paes, (1926-1998). Nacido en Taguaritinga estado de Sao Paulo, que vino a Bogotá, hace un tiempo, para presentarse en el territorio platónico bogotano.
Los versos de Paes seleccionados, confirman la mirada sobre su libro, donde se “alcanza uno de los puntos altos de la poesía contemporánea en lengua portuguesa”:
Ahora sin fe busco en el aire/ En el jardín inútil/ Cualquier mariposa/ Que de la lluvia esconda/ sus alas…
Tan sólo el barrendero en la fría madrugada/ Sin asomo de asco/ Recoge diligente las rosas y la música que flotan en el vómito de los adolescentes.
Son mis todos los versos ya cantados.
Mi amor es simple, Dora, como el agua y el pan/ Como el cielo reflejado/ En las pupilas de un can.
No nos dejes caer en tentación/ De liberalismo/ Y líbranos de todo/ Arrepentimiento, amen.
Poseer es una aventura sin sentido/ Sólo comprendo el pan compartido.
Hoy estamos de pie en las barricadas:/ Ya no morimos por delicadeza.
Sin curas el pueblo se libra de misas.
El labriego sin tierra/ Detiene el arado/ E imagina cosechas/ que nunca serán suyas.
Mi dios/ mi patria/ mi familia/ mi casa/ mi club/ mi carro/ mi mujer/ mi cepillo de dientes/ mis callos/ mi vida/ mi cáncer/ mis gusanos.
Si los poetas no cantasen/ ¿qué explicarían los filósofos?
Vendan esta casa: está llena de fantasmas.
La pólvora ya había sido inventada, la Bastilla tomada y el zar fusilado cuando yo nací/ Aunque no quedase nada más por hacer, he cultivado con celo mi miopía para poder embestir contra molinos de viento.
Pesca en el fondo de ti mismo el pez más brillante.
En las telenovelas hay tanto poder de vida que ya/ no me esfuerzo por vivir.
Cada tienda es un nuevo/ clavo en nuestra cruz/ Por más que compremos estamos siempre desnudos.
– Hay una gotera sobre mi poltrona.
– La poesía está muerta/ Pero juro que no fui yo/ Yo que hice lo mejor que pude para salvarla.




