

Con la maquiavélica decisión del Consejo Nacional Electoral, CNE, se confirma la peligrosa asociación a lo siciliano en que se convirtió esta entidad, supuestamente creada para garantizar la transparencia en las elecciones y accionar de los partidos.
Su actitud parcializada se evidenció desde el año anterior al bloquear la unión de los partidos y movimientos que eligieron al presidente Petro, y en este año boicoteando la participación del favorito Iván Cepeda a la consulta entre precandidatos del progresismo.
Con su actuación torpedeando el proceso de fusión de la izquierda en un sólo partido y la participación en las consultas previas a la primera vuelta, el CNE demostró que no obró como un imparcial tribunal electoral, y se convirtió es un peligro para la transparencia de la democracia y las elecciones.
El comportamiento claramente parcializado del CNE convenció que, en la próxima reforma política y electoral, debe desaparecer o ser transformado de raíz para que se convierta en un verdadero tribunal electoral, no escogido por los partidos políticos y que a costos exorbitantes reemplazó funciones que gratis y bien venía desempeñando la Registraduría, sobre todo en la capacitación de jurados y en pedagogía electoral.
“No es tan democrático que a una entidad de origen netamente político como el Consejo Nacional Electoral se le pidan decisiones jurídicas. En un órgano político se tienen mayorías o no se tienen y se visten de tecnicismos jurídicos fallos que en el fondo son políticos y que si se toman en tiempos de campaña sin duda buscan impactar el escenario electoral con decisiones que afectan la competencia democrática.
Las consultas no tienen claras las reglas de juego, no se sabe aún si un candidato puede participar en una o en dos ni bajo qué condiciones. No es tan preciso cómo ni cuándo alguien puede desistir y no se entiende por qué se pueden hacer consultas en varias fechas. La interpretación de las normas se estira según la necesidad que se tenga para trancar a un candidato y dar vía a otro, las personerías de los partidos van y vienen, se dan y se quitan como si se tratara del maquillaje para una fiesta, los candidatos brincan de partido en partido según su conveniencia y no hay normas de doble militancia que puedan contener la creatividad de los políticos para hacer lo que les conviene a ellos y a sus empresas electorales. Hecha cualquier ley, hechas todas las trampas, escribe sobre El CNE, Yolanda Ruíz, en El País, de España.
Las tramoyas tras bambalinas para nombrar a los magistrados que votaron en contra de Cepeda y hacer que uno de los que estaba a favor viajara al exterior antes de la votación definitiva (el liberal Aldus Baquero quien con viáticos oficiales se fue de observador de un referendo en Tailandia), la selección de conjueces con impedimentos legales por ser cercanos al presidente Uribe y al candidato De La Espriella, determinó que fallaran en contra de la participación de Iván Cepeda en la consulta. Desnudaron una manipulación grosera de la decisión, revistiéndola de la aureola legal, que quieren sacralizar en este país de rábulas y tinterillos, con o sin título, hábiles en manipular códigos redactados por ellos mismos y cuyas interpretaciones las moldean a sus intereses electorales.
Después de que se bajaron de la consulta Camilo Romero y Luis Fernando Cristo, para no hacerle el juego a la grosera exclusión de Iván Cepeda, este decidió no apelar la decisión e inscribirse para en la primera vuelta enfrentarse a De La Espriella, Clara López, el ganador de la consulta de la derecha, del centro y la de Roy.
El presidente Petro después de protestar por el descarado accionar del CNE anunció que no participará en la consulta y junto con Iván Cepeda recomendaron a sus seguidores rechazar el tercer tarjetón.
Roy Barreras insistió en presentarse a la consulta del 8 de marzo, como candidato de la coalición de gobierno y para legalizar el sainete a última hora logró que dos amigos se inscribieran y el CNE en su tarea de dinamitar la coalición de gobierno, esta vez no encontró “ilegal” que se inscribiera el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, a pesar de que su nombre estuvo en la consulta de octubre, que ganó Cepeda y obtuvo cerca de 150.000 votos.
La composición del CNE manipulado por personajes como Álvaro Prada, investigado en el proceso por soborno que implicó a su jefe del centro Democrático Álvaro Uribe, y la alianza con los representantes de los partidos de la U, Conservador, P. Liberal y Cambio Radical, para nombrar conjueces que anularan la participación de Iván Cepeda en la primera vuelta y las listas unidas del progresismo para la Cámara de representantes en Bogotá, el Valle del Cauca y otros departamentos demostró la urgencia de que, por iniciativa del próximo gobierno, del Congreso o de una Asamblea Nacional Constituyente, uno de los puntos urgentes a definir es el de las reformas Política y Electoral para que las elecciones se puedan preparar, realizar y escrutarse con leyes y reglamentos claros, que además delimiten funciones entre la Registraduría y el CNE, o creen un sólo organismo imparcial, más técnico-jurídico que político; y que al fin termine la proliferación de partidos de garaje, sin programas, ni estatutos, sin afiliación de sus miembros y simpatizantes y sin democracia interna.
Partidos y movimientos más constituidos como compraventas de avales y agencias de cobros de los dineros por reposición de votos que les entrega el gobierno, y sin delimitar claramente sus funciones como socios de los partidos de gobierno o de oposición y no simplemente actuando los legisladores elegidos como ruedas sueltas dedicadas a chantajear a presidentes, gobernadores y alcaldes para obtener beneficios personales, familiares y de las mafias políticas que representan.
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