La Paz Total y la violencia en el Cauca


La Paz Total y la violencia en el Cauca: datos para conversar y tomar café.
Este artículo lo escribo como la continuación de una conversación que tuvimos, y no terminamos, con un grupo de amigos sobre el camino recorrido por la propuesta de Paz Total del actual gobierno y sus consecuencias -directas e indirectas- en el departamento del Cauca.
El Pacto Histórico ganó las elecciones del 2022 con una propuesta de reformas sociales y el fortalecimiento de la Paz Total. Las reformas sociales no han tenido un buen trámite en el Congreso y la propuesta de paz total aún no deja ver luz alguna.
La Paz Total de Petro se asienta en tres columnas y para su comprensión expongo su estado actual.
La primera, es la negociación con el ELN. Este grupo no ha dado muestras de paz. El asunto controversial en los diálogos es por el reconocimiento que el gobierno les dio a grupos que no dependen del Comando Central, como el frente Comuneros Sur en Nariño. Hoy tiene presencia en 20 departamentos y cerca de 215 municipios. Se calcula que en sus filas hay cerca de 6 mil combatientes. Se financia cobrando vacunas a la explotación maderera, agricultura, comercio, prostitución, mototaxismo, préstamos gota a gota y comercio de gasolina. Además, regula la extracción de oro y coltán.
La segunda, es la política para las bandas criminales. Las llamadas “bacrim” están presentes en 24 departamentos y cerca de 316 municipios. El más representativo es el Clan del Golfo que actúa como unholding empresarial. No se dedica exclusivamente a actividades criminales, sino que además regula a diversos grupos delincuenciales. El tráfico de migrantes, el lavado de activos y la minería ilegal son las actividades en las que este grupo ha diversificado sus ingresos. El Clan del Golfo ha logrado convertirse en un grupo transnacional del crimen. Sigue siendo el grupo que controla el Urabá y los departamentos colindantes en el norte del país. El tema neurálgico en las negociaciones es poder revelar su correspondencia con las élites políticas y económicas del país, ya que el Clan ha logrado infiltrar distintos niveles del orden institucional.
La tercera, es la implementación del Acuerdo de Paz, firmado en el 2016. Una vez firmado el Acuerdo de Paz el proceso entró en crisis. La implementación ha sido un desafío, pero sus consecuencias han sido adversas. Dentro de las Farc hubo dos disidencias que traicionaron la firma de paz: la de Gentil Duarte y la segunda Marquetalia.
El cese al fuego con las disidencias de Gentil Duarte ha sido, cuando menos, difícil. En menos de un año se han presentado un total de 100 acciones armadas por su parte, 57 combates, 28 asaltos a la Fuerza Pública y 15 ataques a la población civil. Este grupo está presente en 22 departamentos y cerca de 209 municipios. Los asaltos armados se concentran en el departamento del Cauca y su dominio se da a través del Bloque occidental Jacobo Arenas.
La Segunda Marquetalia, cuenta con tres estructuras: el ala Farc-EP, la Coordinadora Guerrillera del Pacifico y los Comandos de Frontera. Tiene presencia en 6 departamentos. Ambas se financian con el cobro de vacunas, la minería ilegal y la utilidad del narcotráfico.
Con el anterior escenario los colombianos seguiremos enfrentando por otras décadas el largo, intenso y degradado conflicto armado. La Paz Total está en un laberinto.
¿Qué pasa en el Cauca?
Según un estudio realizado por el epidemiólogo Sebastián Vargas, del Observatorio del Delito, el departamento del Cauca ha sido un departamento afectado por heterogéneos factores de violencia: el conflicto armado, el conflicto agrario, la presencia de todos los actores armados: guerrillas, paramilitares y bandas criminales, cultivos de coca y marihuana, minería ilegal, corrupción política, entre otras.
Entre los años de 2019 al 2024, el norte del Cauca encabeza la cifra de homicidios con 2.567 casos (73%), destacándose como la región más violenta del departamento. Le sigue el sur, donde los homicidios representan 1.171 casos (75%), corroborando la gravedad de la violencia en esta zona.
En contraste, el centro registra 1.307 homicidios (44%), una proporción menor pero significativa, especialmente en comparación con el norte y el sur. En regiones de menor densidad poblacional como el occidente y el oriente, se reportan 138 casos (56%) y 139 casos (43%), respectivamente. Aunque estos números son menores en términos absolutos, reflejan situaciones de violencia asociadas a economías ilegales y conflictos locales.
El predominio de homicidios en el norte y el sur se relaciona con el control de cultivos ilícitos y rutas estratégicas para el narcotráfico. Además, la presencia de actores armados ilegales, como disidencias de las Farc y redes del crimen organizado, intensifica la disputa territorial.
La zona centro, con un 44%, refleja una combinación de violencia urbana (microtráfico) y sociopolítica, como el asesinato de líderes sociales. En el occidente y el oriente, los homicidios tienen un peso relativo menor, pero siguen ligados a conflictos por minería ilegal y tensiones comunitarias.
En términos porcentuales, el norte y el centro continúan concentrando cerca del 65-70% de los homicidios en el Cauca. Refleja este porcentaje su relevancia en las dinámicas de violencia. Mientras el norte se relaciona con economías ilícitas y control territorial, el centro presenta una mezcla de violencia urbana y rural. El aumento gradual en el oriente y la disminución en el occidente reflejan cambios en la distribución geográfica de los conflictos y disputas armadas en el departamento.
Al analizar los homicidios en el Cauca durante los primeros 10 meses de cada año, se observan fluctuaciones significativas que coinciden con cambios en el contexto sociopolítico del país. La llegada del gobierno de Gustavo Petro, en agosto de 2022, con su propuesta de Paz Total, marca un contraste respecto a los años anteriores.
En particular, los homicidios alcanzaron picos en 2021 y 2022, con 186 y 147 casos en el sur, y 289 y 358 casos en el norte, lo que refleja la agudización del conflicto en las regiones más afectadas por economías ilegales y disputas territoriales. Sin embargo, en 2023 y 2024, se perciben tendencias mixtas: una reducción en algunas regiones como el sur (157 en 2023 a 143 en 2024) y una estabilidad en el norte, que, aunque mantiene altas cifras, no superó el récord de 2022.
El gobierno actual ha promovido negociaciones con grupos armados y estrategias para reducir la violencia en territorios históricamente afectados, como el norte y el centro del Cauca. Esta política puede explicar la estabilización o ligera disminución en algunos casos. Sin embargo, el limitado alcance de estas iniciativas en ciertas áreas, sumado a las disputas entre grupos armados por control territorial, podría estar obstaculizando una reducción más pronunciada.
Municipios como Corinto y Argelia han sido zonas claves para cultivos de uso ilícito y rutas del narcotráfico, lo que explica sus altos niveles de violencia tanto en frecuencia como en tasas. Otros, como Guachené, Buenos Aires y Patía, menos poblados, también destacan con tasas elevadas de violencia homicida. Estos municipios son conocidos por dinámicas rurales complejas, con economías ilegales y conflictos por el control territorial.
Santander de Quilichao, al ser un importante centro urbano del norte del Cauca, enfrenta una presión multifactorial: expansión urbana, economías ilegales y disputas entre grupos armados. Su ubicación estratégica en corredores de narcotráfico incrementa su vulnerabilidad a altos números absolutos de homicidios. En 2019, se reportaron 133 homicidios, lo que representó el 72% de las muertes violentas del departamento. En los años siguientes, hubo fluctuaciones, con una disminución en 2021 (61%) y un aumento considerable en 2022 y 2023 (78%). En 2024, se han registrado 92 homicidios, manteniendo una participación del 74% y mostrando que los homicidios siguen siendo la principal causa de muerte violenta en la región.
El excelente análisis de Sebastián Vargas revela que el homicidio es la principal causa de muerte violenta en el Cauca, especialmente en las regiones norte y sur, donde su prevalencia es notablemente alta. Este estudio permite una visión integral de los patrones de mortalidad violenta en la región y subraya áreas clave para políticas de prevención y reducción de violencia.Un diagnóstico que permite destacar las variaciones regionales en la naturaleza y frecuencia de las muertes violentas, y proporciona una base para formular estrategias de prevención ajustadas a las características particulares de cada región del Cauca.
La violencia registrada en el Cauca es un asunto muy complejo que los políticos no saben cómo enfrentar. No tienen las herramientas metodológicas y carecen del control legítimo de la fuerza. Pero el asunto es mucho más complicado: no están preparados para hacerlo. Ganaron las elecciones pensando en votos y dinero, y menos en lo que significa la paz para una sociedad que ya no resiste más violencia.
No será que nos convocamos y conversamos sobre este escenario a la sazón de un buen café caucano.




