La “orden presidencial” de Petro para Navidad

Durante una alocución en diciembre, el presidente Gustavo Petro sorprendió al formular lo que definió como una “orden presidencial” dirigida a todos los colombianos en vísperas de Navidad: no matar durante esta época festiva. El mensaje se dio en un contexto de reflexión sobre la violencia y el cierre de año, y rápidamente abrió debate en redes sociales y escenarios de opinión.
En su intervención, el mandatario planteó que su deseo para el país en estas fechas es que la paz sea el eje de las celebraciones y del próximo año. Allí afirmó que el Gobierno espera que el 2026 esté marcado por “metas conquistadas, cambios reales y paz”, conectando ese propósito con la reducción de los homicidios y de los hechos violentos en las regiones.
El punto más comentado del discurso llegó cuando Petro expresó: “Dediquen Navidad a no matar a nadie, por lo menos. Ojalá se cumpla esa orden presidencial, ya veremos”. La frase fue interpretada por algunos sectores como un llamado simbólico a la conciencia ciudadana y, por otros, como una expresión insuficiente frente al tamaño del problema de seguridad que atraviesa el país. En redes sociales se multiplicaron las reacciones, entre críticas a la capacidad real de una “orden” de este tipo para frenar el crimen y respaldos al mensaje de priorizar la vida en estas fechas.
Más allá de la frase, el presidente enlazó su intervención con los anuncios sobre su política de paz para 2026. Explicó que el Gobierno proyecta cinco zonas de intervención territorial en las que se concentrarían principalmente jóvenes vinculados al conflicto, en territorios donde las economías ilícitas han alimentado el homicidio y otras formas de violencia. En esos espacios, dijo, la prioridad será transformar actividades ilegales —como la extracción de oro por fuera de la ley— en economías formales y reguladas, así como avanzar en la entrega de tierras a comunidades campesinas.
Según Petro, la transformación de economías ilícitas en lícitas constituye el eje de su propuesta de paz y está ligada a la búsqueda de garantías materiales para las comunidades que han vivido en medio del conflicto. El presidente insistió en que la persistencia de mercados ilegales de oro, drogas y otras rentas continúa alimentando la violencia, incluso en escenarios donde ya hay procesos de negociación o cese al fuego con grupos armados.
En la parte final de su mensaje, el jefe de Estado reconoció que su administración ha enfrentado dificultades significativas, asociadas tanto a factores internos como al contexto internacional, y sostuvo que el reto está en mantener el rumbo de su agenda de paz y reformas pese a esas tensiones. El llamado a “no matar en Navidad” quedó, así como una consigna dirigida a la ciudadanía, pero también como un intento de ligar el discurso navideño con los objetivos de política pública que el Gobierno espera enfatizar en 2026.



