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Martes, 6 de octubre de 2026

¿La ley del perrero está vigente?

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¿La ley del perrero está vigente?

¿La ley del perrero está vigente?
Por: Harold Charrupí Jiménez

La primera referencia que tuve de esta ley fue una vez que me la contó don Santiago Hernández, uno de los patricios del Norte del Cauca.

Me decía que hacia los primeros 30 años del siglo pasado los afrocolombianos se propusieron como meta darle educación superior a sus hijos como una medida de romper con el pasado de opresión, marginamiento y falta de oportunidades de la población negra colombiana.

Para ello se propusieron darle educación a sus hijos en las dos carreras liberales de mayor prestigio: Derecho y Medicina. En este último campo sobresalieron los ejemplos de Marino Viveros Mancilla, tal vez, si no me equivoco, el primer negro nortecaucano en culminar sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional y posterior especialización como cirujano, profesión que ejerció con celo y lujo de competencias hasta sus últimos días.

Hubo dos jóvenes que académica y socialmente dejaban huella. El uno, hijo de don Santiago Hernández, Icar Hernández, cardiólogo de reconocido prestigio internacional; el otro, Ecar Rosero, que llegó a ser médico en la NASA.

En Buenos Aires, Cauca, mi abuelo Leopoldo Jiménez en la década del 40 envió a su hijo Omar Jiménez a estudiar a una universidad privada de Brasil; desafortunadamente para la causa afrocolombiana, pero para beneficio de la humanidad, Omar Jiménez después de un tiempo se radicó en Estados Unidos donde ejerció con lujo de detalles su profesión y hoy, cercano a la centuria, deja en su reemplazo tres de sus vástagos todos médicos especializados en áreas tan importantes como Neurocirugía y Ortopedia, y a pesar de ejercer en los E.U. no niegan su origen colombiano.

De igual ancestro y nacido en este Norte del Cauca, pero más reciente el médico José Ramón Burgos, dejó en alto el ejercicio profesional y en alto también a nuestro terruño nortecaucano pensionándose después de un exitoso ejercicio profesional, como director científico de una prestigiosa clínica en la ciudad de Cali; y para fortuna nuestra, con igual capacidad, está borrando una de las falencias de la población afro de tener como la principal de las fuentes de nuestra memoria solo la tradición oral y está escribiendo y produciendo una exquisita prosa.

He querido traer como ejemplo de resiliencia de la población negra nortecaucana por encima de la Ley del Perrero, a estos nombres, que son muchos más, y resaltar el tremendo esfuerzo que tuvieron que haber hecho sus progenitores en esas épocas para darnos el ejemplo de hoy que ha servido de estímulo y espejo para que existan muchos galenos y profesionales negros en el Norte del Cauca.

¿Pero en qué consistía la Ley del Perrero? Me contaba pues don Santiago Hernández, padre de la Dinastía de Las Hernández, ya que Icar Hernández era su único hijo varón, y sus demás vástagos mujeres, todas las cuales ejercieron o ejercen profesiones útiles a la familia y a la sociedad, que una vez fue aprobada la ley de terminación de la esclavitud en 1851 durante el gobierno liberal del payanes José Hilario López, los afrocolombianos confundieron Libertad con Liberalismo político, y por esa razón los negros colombianos mayoritariamente aún militan en ese partido, pero que esa supuesta libertad fue una trampa jurídica para lograr su proletarización, pues de los 20 o 21 artículos de que consta la mencionada ley de libertad solo el primero habla de la libertad, los otros 20 artículos hacen referencia a la forma como el estado colombiano “Resarciría” a los esclavistas por la pérdida de su capital al quedar los antiguos esclavizados libres. Pero ningún artículo habla de cómo reparar y preparar a ese pueblo negro para su reinserción social en condiciones dignas, aunque no ciudadanos de pleno derecho, pues por aquella época y hasta entrado el siglo XX en Colombia se votaba según el capital económico que se detentase, lo que dejaba a la población negra colombiana por fuera de la posibilidad de influir en las decisiones del Estado.

¿Qué pasó entonces con los antiguos esclavizados que de un momento a otro les dijeron “Ustedes ya son libres, váyanse” y después de 350 años de esclavitud, 16 generaciones, sin un metro cuadrado de tierra ni siquiera para vivir, y menos una plaza de tierra donde cultivar y devengar su sustento, para dónde pegaban?

No, les tocó, me decía don Santiago Hernández, casi que mendigarles a los antiguos amos que los dejasen trabajar y seguir haciendo lo que antes hacían forzadamente. Pero los antiguos esclavistas los forzaban a salir de sus ejidos y encomiendas de una manera forzada, y en las haciendas del Norte del Cauca fue un proceso violento que se llamó la LEY DEL PERRERO, es decir salir a físico fuete, como si de ganado se tratara. De esa forma se obligaba a ser contratados por un salario irrisorio, que no cubría sus necesidades básicas, pues antes, cuando eran “PROPIEDAD DEL AMO”, este tenía que proveerles comida, vestuario, droga y vivienda. Perverso fin encubría la supuesta libertad.

Esta es la razón por la cual en Colombia la población negra vive básicamente a orillas de los ríos, y dizque a los negros nos gusta mucho el pescado, no. La vivienda a orillas de los ríos fue porque esas tierras de las rondas de los ríos fue donde les permitieron establecerse una vez fueron libres; el peligro de vivir cerca de las rondas de los ríos es evidente, no es sino ver los noticieros de televisión en épocas de invierno para ver población negra colombiana con el agua al cuello; y en cuanto a que les gusta mucho el pescado, puede ser porque para alimentarse con pescado solo bastaba con tirar una atarraya o un anzuelo, en cambio para comer carne hay que tener una vaca y una vaca implica una plaza de tierra que al afrodescendiente le fue negada.

¿PERO ESTA VIGENTE LA LEY DEL PERRERO? Desafortunadamente la respuesta es Sí, solo que ya no es solamente para la población negra afrodescendiente, también es para los indígenas y campesinos; no ha parado nunca desde que Colombia es Estado. Los conflictos políticos entre liberales y conservadores fueron nada más que la mampara para justificar el despojo de la tierra, y después de la Constitución del 91, con la aparición la propiedad colectiva de la tierra de los Concejos Comunitarios de la población negra, y la consolidación de los Resguardos de la comunidad indígena, y como estos entes territoriales tenían propiedad colectiva y jurídicamente no es negociable, entonces se recurrió al despojo y desalojo no individual ni selectivo, sino al colectivo, y ahora no se hace con perrero sino con fusiles AK-47, fusiles Galil, y pistolas 9 milímetros.

Por eso es que vemos escalofriantes imágenes de televisión todos los días de pueblos enteros desplazándose por la violencia ejercida en sus territorios, por el asesinato de sus líderes para apropiarse de sus tierras… nos preguntamos entonces ¿HASTA CUANDO DURARA LA LEY DEL PERRERO EN COLOMBIA?

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Otras publicaciones de este autor:

Harold Charrupí J.

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