La historia de un amor alfanumérico y absoluto


La historia de un amor alfanumérico y absoluto

Érase una vez la historia de amor entre dos estudiantes de matemáticas, Erik y Samantha, encasillados dentro de la categoría de geeks o de ñoños, en su inicial proceso de enamoramiento. Él le preguntó a ella: “¿oye, cuánto te gusto yo del 1 al 10?”. Ella respondió con desenfado mientras jugaba culebrita en su Nokia 1100, o bueno, mientras jugaba Subway Surfers en su iPhone: “menos cinco, ¿ok?”. Y él se puso feliz, puso cara feliz. Ella le preguntó: “¿por qué te pones tan feliz si te dije que mi calificación era menos cinco?”, a lo que él le respondió: “Samantha, es que mi amor trabaja términos absolutos”. #Microcuento. Esta historia que me inventé, y que tiene mis derechos de autor, tiene como fin explicar los valores absolutos. El valor absoluto de -5 es 5, puesto que hay 5 espacios de diferencia desde el 0.
Me encantan las matemáticas, pero es importante mezclarlas con las letras. De nada sirve números sin explicaciones. Son cosas que deben mezclarse, es necesario mostrar mi alma alfanumérica al mundo. Por eso con poesía y prosa cuento que hubo Tes de corto plazo ayer al 4.73% con vencimiento 11 de diciembre de 2018; títulos al descuento.
Con esta misma prosa, así como el amor de Samantha y Erik, les cuento que hubo nov18s al 4.489% y jun32s al 7.048%; su diferencia absoluta es de 256 puntos básicos. Esto sirve para medir algo llamado empinamiento, pero eso lo veremos después, no hay afán.
Luego Erik y Samantha se dieron cuenta que se amaban. Comieron perro caliente con queso delicioso, de esos quesos que se estiran. Eran el uno para el otro, ella le dio un beso. Era un amor absoluto y alfanumérico.
Buena suerte para hoy…



