“La guerra que perdimos”


Foto: Guadalajara
“La guerra que perdimos”

Tuve que dar dos vueltas a la manzana en la que está situado el Paraninfo Caldas de Unicauca, después de escuchar la charla de Juan Miguel Álvarez, sobre su libro: “La guerra que perdimos”. El impacto fue brutal. Lo sentí este 25 de octubre de 2023, en el conversatorio realizado como parte del programa de “Popayán Ciudad Libro”, celebrado en la última semana de octubre.
El relato de su libro que hizo Juan Miguel sobre el holocausto que vivimos en Colombia desde 1983 al 2018, fue demoledor. Al salir del Paraninfo vi caras mustias, me sentí mareada, con dolor de tripas, debía procesar tanta información, por eso caminé. Desde nuestra juventud hemos sido testigos de las bárbaras confrontaciones entre actores armados. Quizá por eso muchos de los y las colombianas nos hemos envuelto en una especie de cutícula o capa protectora como la que atesora la guadua, para que el agua resbale y no se dañe. Así mismo nuestra cutícula nos protege de las noticias de crimen y horror, para que no duelan tanto, pero en esta charla tal cutícula no sirvió.
Juan Miguel, cronista pereirano, enfatiza en Derechos Humanos, relata esa guerra en 11 crónicas. Viaja para conversar con las víctimas. Narra con escritura ecuánime cercano a lo real, que él llama: “Justicia narrativa”, es decir, sin extenderse más allá de lo que se debe, con cierto equilibrio político y una construcción emocional. Gana con este libro el premio Anagrama, editorial que lo publica.
En gobiernos anteriores, dice, se afirmó que los homicidios desde 1983 a 2012, fueron 270.000, de los cuales el 70% era población civil y el 30% de actores preparados para matar. Entre ellos: paramilitares, fuerzas armadas estatales, narcos y guerrillas. Con ese número de homicidios los gobiernos hacían la reconversión de la historia, como diciendo aquí no pasó nada. Tan cierto resultaba que un ex presidente desconocía el conflicto interno. Ningún bando ganó. Perdimos la dignidad.
No obstante la Comisión de la Verdad, estableció que hubo entre 1983 y 2018, 450.000 homicidios, de los cuales el 80% era población civil y el 20% de actores guerreristas. Sin embargo hay muchos homicidios indeterminados, por lo que Juan Miguel Álvarez dice que convendría hacer una revisión técnica de las cifras, pues con los homicidios indeterminados, se llegaría a los 800.000, más los 120.000 desaparecidos, los que terminan muertos, serían cerca de 1.000.000 de muertos, de los cuales el 90% era población civil y el 10% actores guerreristas. Un exterminio, un holocausto de civiles. Queda la pregunta: ¿Qué nos pasó a los colombianos? ¿Qué nos hicieron con esa sumatoria de comportamientos de la violencia?
Juan Miguel finalizó con lo que queda de bueno de esta guerra: 1. La JEP, donde los bárbaros confiesan las verdades. 2. La Unidad de búsqueda de los desaparecidos. En este escenario, nos alientan los Diálogos de Paz que se iniciaron con el ELN y con el EMC Farc-EP.
Después de escribir esta columna, algo más tranquila, concluyo como dice la cantautora colombiana, Marta Gómez en su conjuro por la Paz: “Para la guerra nada”:
“Para el viento una cometa
para el lienzo un pincel
para la siesta una hamaca
para el alma, un pastel…
para la guerra, nada…”
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