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Domingo, 11 de octubre de 2026

La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia

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La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia
La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia

La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia

Por: Leidy Capote López

Proclama Cauca y Valle se trasladó hasta el oriente del departamento del Cauca, más precisamente en el municipio de Caldono, donde se han vuelto frecuentes los actos de violencia, en esta oportunidad contra miembros de la iglesia católica del mismo municipio, al parecer ahora quieren silenciar la voz de quienes llevan el mensaje de paz y esperanza a las comunidades.

Hechos:

El sábado, 1 de julio, en la noche estaban programadas tres celebraciones eclesiásticas en las veredas; Villa Hermosa, La Esmeralda y las Delicias, en el momento que terminaban las vísperas y una misa que se celebraba en esta última vereda, siendo aproximadamente las 2:00 am, el diácono Fredy Muñoz y Eiver Alfonso Bototo, síndico parroquial, terminaron las actividades y salieron rumbo a Caldono.

Sin embargo, no sólo cambió la fecha del calendario, ya era 2 de julio, sino, la paz y armonía que se vieron violentamente irrumpidas siendo, más o menos, las 2:30 am, cuando por el sector denominado “las piscinas”, los esperaban varios hombres con vestiduras de color negro y armas, las cuales sin mediar una sola palabra accionaron contra la humanidad de las dos personas que se movilizaban en el vehículo, al escuchar y ver el fuego cruzado, las dos víctimas de agacharon para salvaguardarse, mientras el diácono, Fredy Muñoz, trataba de seguir conduciendo para escapar.

Eiver relata los hechos en voz baja y un poco temeroso. Posteriormente, indica que Fredy condujo el vehículo del parque hacia abajo y pudieron observar que una moto los seguía. Luego pasaron derecho hasta el cementerio, en ese punto la moto los pasó de nuevo, por lo cual optaron por devolverse y se dirigieron hacia el hospital, cuando llegaron al lugar, cuenta que, bajaron inconscientes, pues hasta ahí se acuerda.

“Yo iba saliendo a la misa de las 9:00 am del domingo, cuando venían bajando mi cuñada y mi comadre, me preguntaron que si sabía lo que le había pasado a Eiver, que le habían disparado en la madrugada cuando iban entrando al pueblo, me asusté mucho. Dios es muy grande, yo rezo el santo rosario, pidiendo oración por todos los párrocos y mi hijo”, indicó entre lágrimas, Rosario Pichicué, madre de Eiver.

Sin duda, Dios tuvo mucho que ver en el desenlace de esta terrorífica historia, al menos así piensan la mayoría de caldoneños y las mismas víctimas. A Eiver, una de las 36 balas le pasó rosando la cabeza y el diácono Fredy resultó herido en la mejilla y en una de sus orejas.

La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia
La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia

Cabe mencionar que en este momento tanto Fredy como Eiver se encuentran recuperándose satisfactoriamente en sus hogares, con ayuda de la medicina recetada por su respectivo médico y, por supuesto, con el cariño y apoyo por parte de sus familias y comunidad.

“Sólo tenemos una preocupación, pues no sabemos el por qué se realizó este acto debido a que nosotros como misioneros del lugar, lo único que hacemos en nuestra comunidad es poner todo al servicio de nuestra sociedad”, manifiesta desconcertado el padre Javier Humberto Porras, de la parroquia San Lorenzo de Caldono y propietario del carro en el que se movilizaban los miembros de la iglesia católica.

Pese a que Caldono ha sido un municipio bastante azotado por la violencia, hay personas, como Fredy, Javier y Eiver, que han venido involucrándose en varios trabajos comunitarios, mediante los cuales se busca trabajar por la paz, pues a ellos les interesa que su municipio vuelva a respirar armonía.

La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia
La Guerra en Caldono tocó las puertas de su iglesia

“Nuestra parroquia San Lorenzo de Caldono lleva esta labor en esas horas de la noche, porque nosotros siempre trabajamos con las vigilias, que son jornadas de oración que se realizan desde las seis o siete de la noche hasta las seis de la mañana del siguiente día, y con ello los acompañamos en las celebraciones de las eucaristías en el marco de las fiestas patronales. Por esa razón el diácono al terminar sus celebraciones iba llegando a esa hora de la madrugada, ya que había terminado todo su trabajo pastoral del día”, explicó el padre Javier Porras.

Opiniones:

Por otra parte, el alcalde del municipio, José Vicente Otero, dio a conocer su indignación e impotencia frente a estos hechos que se vienen presentando en la zona, situaciones de muchos años atrás que se han venido agudizando, por lo menos en los últimos tres años.

“Rechazamos esta violencia de todas las formas, pues además de atentar contra la vida de las dos personas que iban dentro del carro, atentan contra la convivencia y dignidad de los habitantes de Caldono”, dijo el alcalde.

Así mismo, Carmen Julia Baltazar, autoridad del resguardo indígena San Lorenzo de Caldono, como vocera de su comunidad manifestó no entender esta guerra absurda que afecta la tranquilidad de todos y como comunidad indígena indicó el rechazo de estos actos. “Queremos vivir en paz”.

“Pedimos un poco de respeto, porque nosotros no somos gente mala, estábamos cumpliendo una misión religiosa”, agregó Eiver.

Cabe resaltar que el padre Javier Humberto Porras, es oriundo de Caldono y durante estos más de seis años de servicio a la comunidad ha sido la voz de quienes no la tienen. Además, junto al diácono Fredy han sido los consejeros espirituales del colegio Madre Laura del municipio.

“Es muy triste lo que está pasando en nuestro territorio, no sé hasta qué punto nos va a llevar la desarmonía territorial, ¿cuál va a ser la tranquilidad que le vamos a dejar a los niños y jóvenes? Queremos que todos como comunidad nos unamos para alzar la voz de protesta con el fin de que nos digan, al menos, qué es lo que está pasando con los miembros de la iglesia”, dijo Alberto Silva Imbachí, coordinador educativo del colegio Madre Laura de Caldono.

De esta manera, los caldoneños esperan que tanto el padre, como el diácono, continúen ejerciendo su admirable labor y puedan seguir llevando mensajes de paz y reconciliación a las comunidades del municipio y sus alrededores. Entre tanto, el padre Javier indica que se encuentran a la espera de la decisión que se tome desde la Arquidiócesis de Popayán.

“Como párroco les he entregado mi corazón al servicio de toda esta comunidad, evangelizando y solamente quiero decirles que no nos podemos desanimar, este no ha sido el único acto que ha pasado, que bendito sea Dios y la Santísima Virgen María, todo fue un milagro que se salvaran nuestro diácono Fredy y nuestro servidor Eiver. Tenemos que seguir trabajando por la paz y demostrarle a toda Colombia que los buenos somos más y que seguiremos luchando por el bienestar de nuestras comunidades donde se respete la labor de todas las personas”, puntualizó Javier Humberto Porras.

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