LA GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA


Nelson Eduardo Paz Anaya.
“Del Papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común”. Laudato sí.
El Papa Francisco recorre el mundo y actúa sobre este, con su mensaje cristiano forjado en las orlas de miseria y violencia de América Latina, su actitud de la franja de la iglesia latina solidaria con el sufrimiento de los desposeídos por la acción del desplazamiento, la equivocación estatal, la normatividad inequitativa impuesta para privilegiar a unos pocos, sin mirar el daño al caminar de la humanidad sobre la tierra.
Es la iglesia comprometida con la justicia, denuncia hecha para buscar el equilibrio como espacio de vida en donde el hombre disfrute de la sociedad y de la naturaleza, bajo unas condiciones mínimas que le permitan sin el pavor de la amenaza y el miedo, construir a partir del trabajo y del amor relaciones que lo dignifiquen y le permitan el gozo y el disfrute de su pasar por la tierra.
La iglesia católica en América, desde el momento de la Conquista y la Colonia, ha tenido representantes que aportando su criterio en el momento indicado para actuar contra lo establecido, enriquecieron el proceder Cristiano, por su posición de solidaridad con las víctimas de las más atroces vejaciones a la dignidad del hombre, por señalar los abusos que se cometían para proteger los intereses agazapados, que encubrían gobiernos aparentemente legitimados.
Francisco está dirigiendo su iglesia hacia la creación de la cultura básica para emprender la salvación del planeta, discerniendo sobre “la casa común”, porque los daños ambientales golpean a los sectores más vulnerables, a partir de allí lo ecológico, es social por cuanto corresponde a la permanencia del hombre en la tierra, en un encuentro en donde se conjugan el Génesis, con el Apocalipsis, similar en la conclusión de todas las religiones, sin diablos y sin infiernos, pero si para contrarrestar la amenaza de hecatombe.
El Papa Francisco, ha tocado las estructuras de su propia Iglesia, ha visitado a Estados Unidos, Cuba, ha enviado recomendaciones sobre los asuntos de la paz en Colombia. En su reciente visita a la Isla de Lesbos, en Grecia, llamo “la atención del mundo, que debe responder con humanidad” a este drama de los refugiados para evitar “la globalización de la indiferencia”.

Como suena de rigurosa la voz del Papa Latino, acompañado por el Patriarca de Constantinopla y líder religioso de 300 millones de Cristianos Ortodoxos, Bartolomé I y por el Arzobispo de Atenas Jerónimo II, cuestionando el trato de Europa a quienes huyen de una guerra que corresponde a los intereses del capital globalizado.
Su grito de “Los refugiados no son números, sino personas con rostros, nombres e historias y deben ser tratados como tales”, encaja para las víctimas de la guerra en Colombia y de todas en América y el Mundo. De que sirven los adelantos técnicos y científicos, si la vida termina en los muros que para los pobres cercan la tierra, como lo manifestó el Primer Ministro Alexis Tsipras, quien critico a los homólogos cristianos que alzan barreras en Europa.
La posición del Papa Francisco, renueva la posición de la iglesia católica, sus mensaje debe ser considerado en donde la inquietud aparezca, en Colombia por estos días de esperanza y a la vez de desasosiego, la CARTA ENCICLICA LAUDATO SI; “sobre el cuidado de la casa común”, difundida por el Señor Arzobispo de Popayán, Monseñor Iván Antonio Marín L. “a quien le alegra poderla difundir para que sacerdotes, religiosas, laicos, maestros, jóvenes y niños puedan hacer uso de ella en todas sus acciones de servicio a la comunidad”, se constituye en referente para los procesos de reconciliación con justicia social, servirá mucho su reproducción parroquial.
Benedicto XVI renovó la invitación a “eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente”.
Corresponde también sobre el tema referir el pensamiento de Leonardo Booff, el Teólogo más importante de América Latina, con su eco-espiritualidad; sentir, amar y pensar para que “la ecología sea el grito de la tierra, el grito de los pobres”.
Hay toda una riqueza espiritual conceptualizada en la ENCICLICA LAUDATO SI; sus reflexiones escritas en lenguaje sencillo, son precisas para estos tiempos de confusión sobre todo cuando están apareciendo tantos necios, cuando se ha soportado la guerra, cuando se ha construido convivencia, en medio de la necesidad, del odio y del dolor, estas recomendaciones, en el proceso de recuperación del respeto por el hombre y la naturaleza, son imprescindibles.



