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Viernes, 2 de octubre de 2026

La frontera que el río cambió

La frontera que el río cambió 3

El conflicto entre Colombia y Perú por la isla Santa Rosa

La frontera que el río cambió
Imagen: https://www.google.com/maps

La tensión diplomática entre Colombia y Perú por la soberanía de la isla Santa Rosa, ubicada en el Amazonas, se reactivó en las últimas semanas. El 7 de agosto, el presidente Gustavo Petro conmemoró la Batalla de Boyacá en Leticia, en un acto que, además de recordar la fecha histórica, fue interpretado como un mensaje directo de soberanía hacia el vecino país. Un mes antes, el Congreso peruano había aprobado la creación del distrito de Santa Rosa de Loreto, con su capital en Santa Rosa de Yavarí, un territorio que, según los tratados internacionales, estaría del lado colombiano.

El distrito peruano concentra cerca de 3.000 habitantes, de los cuales alrededor de 800 viven en la isla Santa Rosa.

La frontera que el río cambió

El presidente Petro denunció públicamente que «el Gobierno del Perú ha copado un territorio que es de Colombia», acusando al país vecino de violar el protocolo de Río de Janeiro. Este tratado establece que la frontera entre ambos países es la línea más profunda del río, y que cualquier desavenencia debe ser resuelta entre las partes. Petro argumentó que la isla surgió al norte de esa línea y que la creación de un municipio en un terreno que, por tratado, debería pertenecer a Colombia, es una apropiación indebida. Ante la situación, el Gobierno colombiano anunció que priorizará la vía diplomática para defender la soberanía nacional. El conflicto escaló en julio de 2024, cuando el director de Soberanía Territorial de la Cancillería de Colombia, Diego Felipe Cadena, señaló la ocupación «irregular» de la isla por Perú en una reunión en Leticia.

Un origen natural, pero con implicaciones políticas

La frontera que el río cambió

La isla Santa Rosa no existía cuando se suscribieron los tratados Salomón-Lozano (1922) y el Protocolo de Río de Janeiro (1934). Su formación se produjo en la década de 1970, posiblemente, como resultado de la fragmentación de la isla Chinería. En el derecho internacional, la delimitación de ríos fronterizos se basa habitualmente en el thalweg, el canal más profundo y navegable, lo que implica que si este se desplaza, la frontera también podría hacerlo. Para Colombia, el cambio del cauce principal pone en riesgo el acceso de Leticia al río Amazonas; para Perú, en cambio, la isla forma parte de Chinería y le pertenece conforme a los tratados vigentes.

La disputa se centra en la interpretación de estos acuerdos históricos, donde Colombia argumenta que la apropiación unilateral por parte de Perú va en contra de su espíritu, mientras que los mapas oficiales de Perú la consideran parte de su jurisdicción. La presidenta peruana Dina Boluarte reafirmó desde Tokio que la isla Chinería, cuya capital es Santa Rosa de Loreto, pertenece al territorio peruano y se encuentra bajo soberanía nacional desde hace más de un siglo.

El fondo del debate es que, mientras los títulos jurídicos definen la soberanía, la vida cotidiana de los habitantes se desarrolla bajo jurisdicción peruana. Ellos cuentan con pasaportes de ese país, reciben sus servicios y, en general, se identifican como peruanos, lo que añade un componente social que podría influir en cualquier negociación.

 

El dilema legal y diplomático

El principio de autodeterminación de los pueblos señala que las comunidades pueden decidir a qué nación desean pertenecer. Sin embargo, el uti possidetis juris respalda que las fronteras se mantengan según los tratados históricos. En consecuencia, aunque la población manifieste afinidad con un país, el peso jurídico de los acuerdos internacionales suele prevalecer.

En este contexto, la salida más viable parece ser la creación de una comisión binacional o el recurso al arbitraje internacional, de forma que se analicen los aspectos geográficos, históricos y sociales. No obstante, la decisión final quedará en manos de las autoridades competentes, que deberán interpretar si los cambios naturales del río justifican una modificación de la frontera.

Más que un asunto territorial
La frontera que el río cambió
Fotografías: Captura de pantalla https://www.youtube.com/watch?v=4a6MYeRBXLM

La disputa por la isla Santa Rosa ilustra cómo la geografía viva del Amazonas puede poner a prueba acuerdos que parecían definitivos. Los movimientos del río, sumados a la interacción de factores políticos, legales y sociales, generan un escenario complejo en el que la diplomacia y el derecho internacional deberán encontrar una salida que combine seguridad jurídica con respeto por las comunidades.

En definitiva, el caso no solo enfrenta a dos Estados por un punto en el mapa, sino que abre un debate sobre cómo adaptarse a las transformaciones naturales sin desestabilizar décadas de acuerdos.



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