La ética pública debe ser un ejemplo


La situación del defensor del Pueblo Jorge Armando Otálora al no renunciar a su cargo, para dar vía libre a la investigación hace daño a la institucionalidad.
Que no sea necesario circunstancia como la actual sea el atomizador de cientos de casos de violencias privadas y públicas contra las mujeres. Por el contrario exigimos una justicia acorde con la especificidad de los casos que a diario ocurren en Colombia, delitos que siempre terminan revictimizándolas en su mayoría porque no hay acceso efectivo a la justicia.
Además, lesiona su integridad emocional.
Lastimosamente el acoso laboral en relaciones de poder sigue siendo considerado como un delito de segunda categoría.
«Sin los Derechos de las Mujeres NO hay Derechos Humanos».



