La estigmatización también mata

La estigmatización también mata

Poco se habla, con la gravedad que merece, de los efectos letales que produce la estigmatización. Y no es solo un problema de palabras. Es una forma de violencia simbólica que precede —y muchas veces justifica— la violencia física. En Colombia, esta realidad cobra vidas. Desde la firma del Acuerdo Final de Paz en 2016 hasta hoy, 469 firmantes han sido asesinados. Diecinueve de ellos, solo en los tres primeros meses de 2025.
Ante esta tragedia persistente, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), bajo el liderazgo del coordinador territorial del Cauca, Luis Alejandro Delgado, ha lanzado la campaña “Mirémonos de cerca, la estigmatización mata”, con el respaldo de la Organización de Naciones Unidas. La iniciativa se enmarca en el Programa de Reincorporación Integral (PRI) y busca desmontar los mitos que rodean a los excombatientes y combatir el rechazo sistemático que enfrentan en sus territorios.
La campaña parte de una verdad ineludible: el 85% de quienes firmaron la paz siguen cumpliendo con su compromiso, construyendo una vida en la legalidad, aportando al desarrollo social y económico del país. En el Cauca, por ejemplo, 1.004 firmantes participan activamente en el PRI, desarrollando proyectos productivos, tanto individuales como asociativos. A nivel nacional, hay más de 4.900 iniciativas económicas lideradas por firmantes, y cerca de 3.000 personas cuentan con empleos formales.

La entrevista exclusiva concedida por Luis Alejandro Delgado a Proclama del Pacífico deja en claro que no basta con registrar cifras de reincorporación. Hay que humanizar a quienes decidieron dejar las armas y apostarle a la vida civil. De ahí el sentido profundo de “mirarse de cerca”, como propone la campaña: reconocer al otro en su humanidad, en su esfuerzo por reinsertarse, en su derecho a vivir sin miedo.
Uno de los hitos más esperanzadores es la construcción de la ciudadela Camino del Sol, ubicada en la vereda Santa Rosa, municipio de Caldono. Allí, 150 familias de excombatientes construirán una nueva vida con techo digno, en un entorno que busca convertirse en símbolo de reconciliación. Este avance territorial, en una de las regiones más golpeadas por el conflicto, es prueba de que la paz sí tiene rostro y territorio, pero aún necesita garantías para sostenerse.
Colombia no puede seguir permitiendo que quienes creyeron en la salida negociada al conflicto paguen con su vida. La estigmatización es una sentencia anticipada, una negación del derecho a rehacerse como ciudadano, como trabajador, como ser humano.
A continuación, la entrevista completa concedida por el coordinador territorial del Cauca ARN, Luis Alejandro Delgado:
Otras publicaciones de Alfonso Luna Geller en Proclama del Pacífico:




