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Jueves, 8 de octubre de 2026

LA ESCRITURA DEL HOMO SAPIENS

Tecnología
Bulevar de los días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano.

Tecnología

El homo de Cromañón, cuando la mano estaba fría por el deshielo en el despoblado mundo, apenas si la sabía usar para mínimas necesidades. Rascarse la piel, tomar piedras y lanzarlas para cazar animales y arreglarse los cabellos largos después de ese esfuerzo. Poco a poco fue aprendiendo que la mano podía acomodarse para otros menesteres.

Acabada la Edad de Piedra, encendió fuego y mucho más tarde halló la manera de fundir y hacer punzones. Delineó sobre la piedra lo que más le llamaba su atención: que los animales anduvieran a su lado y les sirvieran de compañía y comida. Muchas cavernas y piedras son hoy testigos sin boca de la necesidad del hombre de comunicar lo que su fantasía le dictaba.

Por siglos la pizarra y el gis, piedra con piedra, sirvieron para registrar hechos cotidianos, simples y así han permanecido hasta nosotros. Apareció luego el papiro, más flexible, pero también menos duradero. Hasta que evolucionó el instrumento sobre el cual quedaba impresa la acuciosa tendencia del ser humano a la supervivencia de su numen. A hacer parte de la historia por medio de la escritura.

Se iniciaron los idiomas con signos fonéticos y escritos en las pequeñas comunidades hasta que se perfeccionaron. El dibujo, los caracteres de cada sonido y palabras que significaban objetos, sentimientos, ideas y abstracciones se multiplicaron. Entonces, el papel, la pluma y las tintas acudieron en su intento de reproducir visualmente para otros lo que ellas pensaban.

Aparecieron los poetas, juglares, músicos, sacerdotes y con ellos sus misales, torah, poemarios y diarios. La memoria de Homero fue un hecho extraordinario con el que pocos han podido competir. Han preferido transcribir sus cantos, viajes, rezos y melodías al papel. Aparecieron los escribas y escribanos en monasterios, universidades, juzgados y notarías.

Por mucho tiempo el uso de tinta y papel sirvieron al hombre. Llegó el mundo moderno y el siglo XX dividió la historia de la humanidad. Apareció la pantalla blanca con un teclado para hacerle competencia y darle facilidades de almacenar en las nubes todo el pensamiento que corriera por la mente del humano.

Fuera, pues, tinta en frascos y esferos, papel y memoria que pasa de la cabeza a la boca y a la mano. Llegó la era del ordenador, multiplicador de caracteres y la memoria ram. Y llegó el siglo XXI con el celular, la tablet, el ipad, iphone con todos los juguetes de archivos, juegos, whatsapp, line, instagram, etc., etc.

Se acabaron las clases de castellano, de inglés, de diseño, de historia, de investigación, de colegios y cartones de universidades, de… y ¡de…aprender a escribir a mano y de leer en libros y periódicos de papel! Eso ya queda para anticuarios y es parte de la historia de ayer no más. Tales instrumentos estorban, son odiosos. Será más eficiente y signo de brillo y astucia sentarse y copiar con dos dedos de frente.

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