LA EDAD DE LOS COLOMBIANOS DE HOY Y DE MAÑANA


Loco-mbiano

No me importa mi edad ni la de mis coetáneos. Pienso en la negligencia de los Estados por no preocuparse por el futuro de los niños que están naciendo. Quienes pisamos hoy el globo llamado tierra tenemos – tal vez – asegurada el agua para beber y bañarnos y el aire para respirar con los pulmones sanos.
Estoy francamente aturdido con la noticia que publica El Tiempo de hoy acerca de la percepción que tiene Planeación en cabeza del jovenzuelo Simón Gaviria. Y me aturde porque el tono de las previsiones en que se basa el informe es demasiado simplista. Solo contempla a Soacha, Funza y Mosquera como sujetos del problema de escasez de agua.*
Pero la escasez de agua a 20 años no es solo para el centro del país. Y no afecta solo a los viejos o a los niños. Hay otros factores que se está omitiendo en este llamado de atención en el que resaltan dos indicadores: la edad y la escasez del agua. ¿Será que en Colombia solo cuentan Bogotá y sus alrededores para Planeación Nacional?
A nadie se oculta que al subir a un bus articulado en Bogotá, Nueva York, Washington, Buenos Aires, Río de Janeiro o un metro de estas ciudades uno se encuentre con caras y ceños de personas entradas ya en años en su mayoría. No hacen falta estudios del Dane ni de la OMS. Solo basta abrir los ojos cuando uno anda por calles y plazas y utiliza el transporte público.
Tal vez eso no lo ven los presidentes, ni ministros ni jefes de oficinas del gobierno. Ellos no conocen las necesidades primarias de la gente común y corriente. Ni les interesa si ganan un salario decente o viven en una covacha o si tienen agua o si son desplazados por unas obras en una represa o la apertura de un túnel, como en Cajamarca y el Huila. ¿Cuántos municipios no tienen aún acueducto?
¿Cuál es realmente el grave problema de la población, de la gente, para el gobierno nacional? ¿Que se acaben los niños y la gente se torne vieja? El Director de Planeación olvida que todos vivimos sobre un territorio y que las autoridades deben garantizar la salubridad, la educación, el trabajo digno, la seguridad, el goce y conservación del buen ambiente tanto para niños, jóvenes, adultos y viejos.
Debería preocuparse de que no haya industria nacional, de que los llamados inversionistas extranjeros estén acabando con las fuentes hídricas, que los constructores estén invadiendo los humedales, que los contratistas y consorcios de vías terrestres estén atentando contra la conservación del medio ambiente y las riquezas naturales, como en el páramo Santurbán. ¿O es que a Planeación Nacional no le corresponden estos temas?
Parece un distractor de poca monta la alerta que lanza el joven Gaviria sobre la edad que tendrán los niños dentro de 20 años. ¿En dónde está su preocupación por la suerte de la agricultura, del maíz, del arroz, de la leche, de la producción y la mano de obra nacional, por la rentabilidad de los profesionales colombianos que salen de universidades? ¿Y cuál es la rentabilidad de los capitales de los dueños reales de las empresas, que apenas pagan un pírrico salario mínimo? Y cuál es su aporte real al PIB nacional?
¿Cuál va a ser la suerte de los jóvenes de 20 años, cuando lleguen a los 40? ¿Qué proyecta Planeación Nacional para ellos? ¿Cómo se priorizará y mejorará la calidad de la educación técnica y tecnológica y la investigación para el desarrollo y la innovación? Eso debería pronosticarlo nuestro flamante joven planificador.
* http://www.eltiempo.com/bogota/bogota-tendra-mas-viejos-que-jovenes-en-20-anos/15194436



