La doctrina Monroe vuelve a tomar vuelo

Foto: CAMAE
Por: Jaime Cárdenas.
El viajero una vez sale del aeropuerto debe transitar por una limpia avenida bordeada de árboles que conduce a la hermosa ciudad de la Habana. A medida que avanza verá en su centro bustos erigidos a diversos patriotas y revolucionarios de Latinoamérica. Entre ellos está el de Omar Torrijos.
Para las nuevas generaciones, ante el manto de olvido que se tiende sobre quien controvierta la historia de sumisión de nuestro continente, el nombre de Omar Torrijos poco o nada dice. Pero es un buen momento para recordarlo. Torrijos fue un general patriota de Panamá que se impuso entre sus cometidos el que los Estados Unidos devolvieran el Canal de Panamá a su nación.
Que los Estados Unidos tuvieran una base militar en el Canal en la que no imperaba sino las leyes de ese país, que tuviera un control absoluto y vitalicio del canal, era para Torrijos, como lo dijo en su momento: un puñal clavado en el corazón de Panamá.
-Todo indica que los gringos desde la base militar del Canal dispararon contra la avioneta de Jaime Bateman, el fundador del M19, quien volaba sobre la selva del Darién, rumbo a una reunión en Panamá para continuar con sus propósitos de paz-.
Torrijos muere al explotar su avión en pleno vuelo. Se ha podido fundar con premisas sólidas la explicación de que la CIA estuvo involucrada en el atentado con el lanzamiento de un poderoso misil. Torrijos consiguió que el canal entrara a formar parte de la soberanía de su país con el tratado Torrijos-Carter.
Ahora Trump ha advertido que quiere nuevamente el Canal. No encuentra justo que se cobre a las empresas de su país los peajes actuales. Las noticias dicen que quiere nuevamente su control. Es el lenguaje, la semántica al servicio del poder. Realmente lo que quiere es despojar a Panamá de su canal, arrebatarlo, pues el ladrón que en las calles le quita su celular a un ciudadano no ha decidido que quiere el control de ese teléfono, sencillamente entra en posesión del aparato por la fuerza, es un ladrón.
Con la llegada de Trump se ha revivido la nunca muerta doctrina Monroe de 1.823: “América para los americanos”, que traducida a la realidad política quiere decir Latinoamérica para los Estados Unidos. La generala norteamericana Laura Richardson designada para atender los asuntos de este continente lo ha dicho expresamente, “tenemos el 31 por ciento del agua dulce del mundo en esta región. Con ese inventario, a E.E.U.U. le queda mucho por hacer” se ha referido en iguales términos al litio, al petróleo venezolano; ha dicho que Latinoamérica es clave para enfrentar a China y a Rusia, es decir que debe ser utilizada para sus intereses económicos, para la guerra. (Silencio absoluto de la ministra del Medio Ambiente en favor de un No a la base militar gringa en la reserva natural de la isla Gorgona).
Vienen tiempos grises para nuestro continente. Más tempestades de las que ya se agitan en nuestra geografía. Hay una constante histórica de respuestas patriotas: Pancho Villa, Sandino y tantos otros. Sin embargo, habrá que preguntarse hasta donde hoy los pueblos están preparados y decididos para defenderse del saqueo imperial.
Para no olvidarnos, para que no se crea que se recurre a un manido repertorio de frases contra la política imperial yanqui, repertorio nacido en nuestras tierras al fragor de la guerra fría, recordemos la carta de 1.829 escrita con puño y letra por Bolívar:
“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la libertad”.



