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Lunes, 19 de octubre de 2026

La debacle electoral, una oportunidad para la izquierda colombiana

Pasada la contienda electoral legislativa, los resultados nacionales y de manera particular los del departamento del Cauca, dejan muy resquebrajado...

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Luis Ernesto López R.
Luis Ernesto López R.
Afiliado al Polo Democrático Alternativo.

Pasada la contienda electoral legislativa, los resultados nacionales y de manera particular los del departamento del Cauca, dejan muy resquebrajado el ya de por sí débil concepto de democracia en Colombia. Y no se trata solamente de la creciente abstención, o del elevado número de votos anulados, o de la cantidad de candidatos, que a pesar de estar penalmente cuestionados, hoy fueron elegidos senadores y representantes; se trata de todo el proceso en sí mismo, desde la conformación de listas de aspirantes y de manera especial de la forma como se realizan las compañas electorales.

Si bien las cifras nacionales hablan de un 57% de abstención, la situación en el departamento del Cauca es más crítica. Para el Senado solo votaron 372.825 personas que corresponde al 42%, pero solamente se registraron 265.425 votos válidos que corresponden al 30,3% y para Cámara de representantes el número de votos válidos alcanzó el 33% del potencial electoral.

Indiscutiblemente ganó la abstención, pero ¿a qué obedece la marcada actitud abstencionista? Y también ¿cuáles son las razones por las cuales el 12% de los votos resultaron nulos? Posiblemente pueden señalarse entre otras: Rechazo a la clase política, apatía, dificultades en el manejo del tarjetón, irresponsabilidad de algunos jurados que anulan votos con razones construidas. Pero la principal causa estriba en un alto nivel de analfabetismo político que lleva a los electores a asumir una actitud cómoda, que termina siendo cómplice de quienes se apoltronan en los cargos de poder del Estado, a quienes les es suficiente tener una clientela amarrada, que con pocos votos los reelija, anulando la capacidad de respuesta de la masa inconforme pero desorientada.

En el departamento del Cauca, sobreviven congresistas a quienes, a pesar de llevar varios períodos, aún no los hemos visto estrenarse en el debate parlamentario, no proponen, no critican, no hacen control político, solamente votan los proyectos y votan mal, pero se reeligen con pocos votos, gracias a que quienes no comparten su comportamiento, simplemente se abstienen o anulan su voto.

Otros, con gran capacidad discursiva, hace tiempo aprendieron a asegurarse buena parte de sus votos en otros departamentos, así luego saben que no es mucho lo que tendrán que hacer por sus coterráneos, ya ni siquiera viven en estas comarcas, pero una vez más la abstención, el voto en blanco y el voto nulo los terminan favoreciendo.

En el Cauca se dio en esta ocasión un fenómeno interesante, fueron castigados los que ya se creían caciques inamovibles: salen del Senado de la República, por la puerta de atrás, el ultra godo José Darío Salazar y el muchas veces cuestionado por sus iniciativas “algo complicadas” Jesús Ignacio García, fue castigada también quien en un solo período legislativo se hizo conocer como una de las representantes a la Cámara con mayor proporción de la mermelada santista, la señora Esmeralda Sarria, y el octogenario Aureilo Iragorri alcanza a ver en vida que lo que él había construido se cae, no lograron posicionar a quienes habían asumido como sus herederos políticos, la candidata y ex representante a la Cámara Gema López y el candidato a la Cámara Faber Muñoz. Duro golpe que los caucanos le propiciaron al partido del presidente Santos.

Lo anterior no evitó que las maquinarias siguieran actuando, alcanza curul en la Cámara el candidato del gobernador Temístocles Ortega, dos liberales pobres en gestión parlamentaria y el recientemente estrenado como representante John Jairo Cárdenas, fórmula del arquetipo de camaleón político con muchos cuestionamientos éticos, por decir lo menos, Roy Barreras.

¿Qué nos pasó en la izquierda?

Los dos partidos mejor definidos como oposición al gobierno de Santos, a Uribe y al régimen, fuimos víctimas de los repetidos errores que como izquierda nos han caracterizado y que no nos permiten entender que la unidad debe ser más que una buena intención. Me refiero al Polo Democrático y a la Unión Patriótica y las fuerzas que a ellos confluimos.

Como afiliado al Polo Democrático Alternativo, siento la alegría de que como equipo departamental trabajamos, con real convicción política, en torno a cuatro de los cinco senadores electos, todos con reconocimiento por su capacidad de dirigentes sociales, luchadores de toda la vida, tres de ellos calificados como los mejores parlamentarios del período que termina, Jorge Enrique Robledo, Iván Cepeda y Alexander López, pero además llega Alberto Castilla quien se ha destacado como dirigente aguerrido de las luchas campesinas, y el ex presidente de FECODE Senen Niño de quien aspiramos que este a la altura de lo que debe ser un parlamentario revolucionario o al menos demócrata.

También como Polista, debo lamentar la pérdida de importantes curules en la Cámara de Representantes como es la del dirigente sindical y popular Wilson Arias Castillo, su escenario electoral fue el de los más complicados, no era fácil vencer al menos diez maquinarias oficialistas en el departamento del Valle. Conociendo a Wilson Arias estamos seguros de que continuará en la movilización social, y pronto recuperaremos esa y mejores opciones, porque su trayectoria de toda una vida en las luchas de los trabajadores lo parapetan para que continúe liderando los procesos que requiere el pueblo colombiano, en su camino emancipador.

En cuanto a las campañas de estos dos partidos a la Cámara de Representantes, en el Cauca, estemos seguros que si hubiésemos trabajado unitariamente, con una sola lista bajo un solo aval, la suma de voluntades hubiese dado un resultado mayor a la suma aritmética de las dos listas, esa fue la principal reclamación de muchos inconformes, la división también genera restas mayores. Ante nuestra división muchas personas y colectivos incomprensiblemente se marginaron u optaron por el voto en blanco.

Resalto no solamente como respetable, sino como digno de admiración el trabajo realizado por quienes hoy han tomado en sus manos el proyecto de la Unión Patriótica, donde muchos estuvimos un día y hoy acompañamos desde otras colectividades – hasta que confluyamos en la unidad de toda la izquierda que el pueblo nos reclama y que ya no tenemos excusas para seguir aplazando -, su campaña fue difícil, en medio del macartismo del terrorismo de Estado, con mil obstáculos, pero con la energía y convicción que le impregnaron decenas de jóvenes, que con su trabajo voluntario y lleno de convicciones revolucionarias hicieron visible el renaciente partido y sus propuestas.

Y es en este punto donde vuelvo al título de este artículo.

El descontento, la indignación del pueblo, el rechazo a las maquinarias es una oportunidad para la izquierda, es el momento para que los partidos de oposición coordinemos en procesos de educación y movilización social, tenemos la tarea urgente de proponer una campaña unificada a la Presidencia de la República, el voto en blanco siendo una opción válida y respetable aún no cala en la conciencia ciudadana y contrario a lo esperado tiene efectos totalmente contrarios a los esperados, esconde nuestras denuncias y nuestras propuestas.

Pero para alcanzar la tan anhelada unidad se requieren hechos más que discursos y simples voluntades. Se requiere que algunos pocos dirigentes del POLO abandonen con seriedad actitudes prepotentes y sectarias que hasta los lleva a afirmar que somos el único partido de oposición, jamás podremos acercarnos a potenciales aliados, si no empezamos por reconocerlos y respetarlos, se requiere que también asumamos un discurso coherente frente a la paz, la izquierda no busca la reelección de Santos para que se consolide el anhelado proceso que se discute en La Habana, se requiere que comprendamos que las movilizaciones agrarias tienen como principal protagonista y sujeto al campesino, al indígena, al afro y no a los grandes empresarios que solamente buscan beneficios para sus proyectos económicos, muchos de ellos enriquecidos gracias a prácticas de explotación y acompañados con las horrendas bandas paramilitares que tantas vidas han cobrado.

Y por parte de los potenciales aliados, también se requieren reflexiones similares, primero que todo comprender que el discurso no puede seguir siendo monotemático, se requiere mayor profundización en los temas económicos a la luz del mundo actual, cuáles serían nuestras actuaciones en el escenario de un gobierno democrático, es urgente llevar al debate constructivo la conveniencia o no de una Asamblea Nacional Constituyente, darle un sentido más preciso a sus contenidos y metodologías, aceptar que en la movilización social las organizaciones que no hacen parte de su esfera de influencia también tienen criterios y derecho a hacer parte de las definiciones concretas. Aceptemos mayor horizontalidad en la toma de decisiones, a partir del diálogo y la concertación, las metodologías verticales ya no hacen parte de nuestra época, ellas atentan contra la construcción de democracia.

Si damos un primer paso poniéndonos de acuerdo en la definición de una campaña presidencial en torno a un programa a una candidatura, y si al mismo tiempo confluimos en las cumbres agrarias y urbanas, si asumimos la organización de nuestro pueblo en torno a los mil problemas que se generan, además del modelo, por la ineficiencia de los gobernantes locales y proyectamos una movilización unificada en torno a los ejes comunes de lucha, que son los que nos impone la realidad, habremos dado un gran paso en la construcción de unidad política hacía la construcción de gobiernos locales, de corporaciones que desde la comuna, el municipio y el departamento nos proyecten para desde las bases construir la propuesta de gobierno nacional que al fin nos sintonice con los avances que vive el resto de Latinoamérica, pero que por nuestra equivocada persistencia en aplazar la unidad aún nos tiene rezagados.

La oportunidad es única, el reto está planteado, el balón está en nuestro terreno, el futuro es nuestro, pero requiere voluntad, decisiones y unidad, unidad y más unidad.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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