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Sábado, 3 de octubre de 2026

La Cruz de Belalcázar

La Cruz de Belalcázar

La Cruz de Belalcázar

Sebastián Silva-Iragorri

Cuando ejercí la Alcaldía de Popayán siempre admití y di mi conformidad a las diversas aprobaciones que el Gran Consejo de Adjudicaciones realizaba porque me parecieron meritorias y justas en reconocimiento a hombres y mujeres que se habían destacado por su servicio a Popayán. Siempre he creído que los premios o galardones deben otorgarse en vida y tienen la misión, no solo de exaltar, sino de servir de ejemplo para continuar las ejecutorias y obras que otros han presentado y que merecen ser continuadas. Es un factor de unidad y coherencia que ayuda a formar un sentido importante de pertenencia a nuestra tierra.

Podría contar muchas historias y anécdotas referentes al proceso de adjudicación y entrega de este magnífico galardón. Siempre asistí a las ceremonias y me emocionaba mucho ante el anuncio de los galardonados. He creído que las sociedades y las comunidades se desarrollan con mayor facilidad cuando hay factores que las unifican a través de valores éticos, realizaciones formidables y calidades comunes que comparten un destino y un camino.

Estamos cerca de la celebración de los 500 años de fundada nuestra amada ciudad y de 200 años de fundada su Universidad. Desde ahora debemos prepararnos para que estas fechas sea de avances crecientes en cada uno de los campos sociales esenciales. La educación y la salud deben ser prioridades y construir caminos de igualdad de oportunidades y de justicia social que otorguen posibilidades de superación para todos los ciudadanos.

La vida contesta a las acciones y tiene formas de premiar las buenas obras y sancionar los malos procederes. Los que hemos vivido varios años, sabemos que la experiencia nos va mostrando caminos llenos de sabiduría y resultados. Las experiencias acumuladas nos dan sensatez y capacidades de acertar en las diversas decisiones que a diario se nos presentan. Agradezco a Dios y a la vida las oportunidades que siempre tuve de dirigir y de orientar. El ejercicio de alcalde de nuestra ciudad fue un ejercicio inolvidable, es saber que la marcha y casi el destino de una ciudad está un tiempo en nuestras manos.

Ahora que este galardón de la Cruz de Belalcázar me ha sido otorgado siento gratitud con todos los que de una y otra forma aprobaron mi nombre y reflexionaron sobre nuestras ejecutorias. Lo recibo como un gran honor, perdurable y solemne. Al ponente y a todos los miembros del Gran Consejo de Adjudicaciones y a cada uno de los concejales de Popayán y a las autoridades municipales mi gratitud.

En estos días alguien me dijo que Popayán era hermosa pero que se vería aún más bella con las paredes limpias de ciertos letreros burdos y groseros que afean su presentación. El lenguaje en las paredes debe saberse entender y practicarse en sitios señalados y acogidos con semblante de arte educativo y no con grafitis desordenados y agresivos. También es indispensable lograr acuerdos con sectores de la informalidad.

Siento un inmenso orgullo al recibir este martes 23 de diciembre la Cruz de Belalcázar que se instituyó con el objetivo de realzar y estimular actitudes y conductas y que colocada en nuestro pecho significa también una gran responsabilidad.

Es un compromiso solemne de seguir sirviendo a la ciudad y al Departamento. Es un deber imponderable continuar labores y proyectos ya presentados. La ciudad ha ido progresando y ampliando su cobertura de servicios. Hay que entenderla desde el punto de vista social e interpretar sus anhelos y esperanzas. La ciudad es nuestra casa. Sus puertas abiertas deben ser acogedoras y seguras. Los mejores valores deben practicarse para aspirar a transitar dilatados horizontes.

Ante una Patria que atraviesa hoy graves episodios de división y fractura, podemos desde las ciudades y en especial, desde la capital del sufrido departamento del Cauca, iniciar un movimiento de reivindicación, seguro, claro y pacífico en los propósitos y la acción. La mayor victoria moral será vencer los odios, resentimientos y los sectarismos y colocarnos en la ruta positiva de la unidad y el progreso.


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